JA

Javier de Antonio

«No» a la Cuenta General, un récord más del sanchismo

Image
A Pedro Sánchez se le agota el tiempo de descuento de su revolucionaria fórmula de Gobierno, la de gobernar sin Presupuestos y confiar en que nadie se cuestione cómo salen las cuentas. Lo que pasa es que la aritmética parlamentaria, tarde o temprano, acaba llamando a la puerta, y esta semana lo va a hacer con estrépito. El Congreso se dispone a rechazar, por primera vez, la Cuenta General del Estado de 2024. No es un detalle administrativo cualquiera ni una pelea más entre Gobierno y oposición, es la consecuencia lógica de una anomalía que Sánchez parece empeñado en convertir en norma, la de mantener durante años con un Ejecutivo sin unas nuevas cuentas públicas. La ironía es evidente. El Gobierno se presenta como garante de la estabilidad y la progresía, mientras administra el Estado mediante prórrogas, modificaciones presupuestarias y decisiones extraordinarias. Todo muy estable, salvo las propias cuentas. La situación resulta difícil de explicar. El deterioro de las finanzas públicas, la ausencia de Presupuestos actualizados y la utilización de cerca de 2.400 millones de euros de fondos europeos sobrantes para pagar pensiones dejan muchas dudas en el horizonte y una verdad peligrosa, la de una contabilidad creativa que solo permite ganar tiempo al presidente, pero que deja en evidencia el rigor que debería acompañar a la gestión del dinero público. Si el Pleno confirma el rechazo de la Cuenta General, España se encontrará ante una circunstancia inédita desde la Transición. Por primera vez, la Cámara podría tumbarla y será precisamente la obstinación suicida de Sánchez en no someterse al desgaste de negociar unos Presupuestos la que haya contribuido a llevar al Parlamento hasta este punto. Aprobar unas cuentas no es un capricho de la Democracia ni una cortesía parlamentaria, es una de las obligaciones esenciales de cualquier Ejecutivo que pretenda gobernar con normalidad. Si no dispone de mayoría para sacarlas adelante, debe negociar. Y si no puede negociar, debe reconocer su propia incapacidad para reunir los apoyos necesarios y convocar elecciones, como hicieron todos sus predecesores. Ahora, el Tribunal de Cuentas tendrá que estudiar –si prospera la resolución– las consecuencias de llevar años funcionando sin unas cuentas actualizadas. Resulta casi cómico que haya que encargar un informe para explicar lo que es evidente, que gobernar permanentemente con Presupuestos prorrogados no es normalidad institucional. Solo Sánchez y sus palmeros parecen no haberse dado cuenta de ello.
«No» a la Cuenta General, un récord más del sanchismo
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.