El reciente Mundial de Fútbol no hizo más que poner en evidencia en la gran vidriera internacional el peso cotidiano que tienen el racismo y la discriminación.
Lo que pasó en muchos estadios circuló en las redes y animó debates que develaron un mal social que, lejos de extinguirse, se refuerza. Y en algunos casos, estrechamente integrado a políticas negacionistas de los mismos Estados.
No sorprende, entonces, que el 31 de agosto el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial recordara, una vez más, que 'la esclavitud no es solo cosa del pasado [y que] sus efectos siguen presentes en forma de desigualdad sistémica y racismo'. Este Comité de 18 miembros examina los informes que los países miembros presentan periódicamente sobre las medidas que han adoptado para combatir el racismo y la segregación.
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