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Como para que nadie se confunda, el presidente Luis Abinader colocó el país como la principal prioridad al asumir las riendas del PRM. Muy a su estilo, lo hizo con un discurso unitario para espantar fantasmas al afirmar que no impondrá un heredero, pero dejó claro que bajo ninguna circunstancia permitirá que el poder se convierta en botín del partido. La presencia de independientes o representantes de la sociedad civil en el Gobierno evidencia que la advertencia de Abinader no fue una frase vacía. Antes que monopolizar el poder para su partido se ha valido de técnicos y profesionales, sin importar los cuestionamientos, para que lo ayuden a ejecutar su obra gubernamental. Abinader dejó claro su compromiso con el partido, que incluso dijo que estará en el poder más allá de 2028. Pero sentenció que si se altera el orden de prioridades, 'el servicio se convierte en privilegio, el liderazgo en protagonismo y la política termina perdiendo su sentido'. Y como para que se entendiera su advertencia recalcó que los partidos que se enamoran demasiado del poder 'terminan olvidando para qué lo recibieron'. El señalamiento marca una frontera que la población aplaude. Aunque estará acompañado de Juan Garrigó en la secretaría general, y de Gloria Reyes, en organización la juramentación de Abinader en la presidencia del PRM es, por todo lo que implica, la nota más relevante.
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