Manresa se ha situado en el centro del debate político los últimos días a causa del asesinato cruel e indiscriminado de Carles Vilajosana, jardinero de 45 años y padre de dos gemelos, cuando intentaba intermediar en una pelea. La dignidad democrática exigiría ponerse al lado de la familia, respetar su proceso de duelo, condenar esta barbarie y esperar que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables.
La extrema derecha de aquí y de allá, sin embargo, no tardó ni doce horas en olfatear la posibilidad de hacer sangre, desplegando su capacidad carroñera y carcomiendo el debate para arañar cuatro votos aprovechándose del lógico sentimiento de rabia e injusticia. Sería inacabable listar toda la porquería que esparcieron el mismo día de los hechos, de modo que me ceñiré solo a los titulares principales.
De manera casi inmediata, las redes se inundaron de fake news que atribuían la autoría a menores no acompañados, una teoría secundada en primer término tanto por dirigentes de Aliança Catalana como de VOX. Luchas compartidas. La misma Sílvia Orriols afirmaba en un tuit que "mientras los cupaires quemaban mi fotografía, los MENA mataban a un ciudadano". Cuando esta teoría propia de Iker Jiménez cayó por su propio peso, la posverdad viró hacia un supuesto origen magrebí de los autores y de sus familias. Horas después, sin embargo, se acabaría confirmando que uno de los detenidos es de familia con origen catalán, de modo que el relato mutó nuevamente. A estas alturas, coexisten varios tuits hechos por la misma Orriols donde se apuntan las tres hipótesis al mismo tiempo.
La sucesión desde entonces es conocida por todos y no vale la pena entretenerse. Una concentración con el lema "Hasta los cojones" la misma tarde de los hechos que Aliança Catalana organizó a escondidas y sin suficiente coraje para dar la cara, gritos contra el alcalde Aloy —minoritarios, cabe decirlo— mientras la propaganda funcionaba a toda vela. Al día siguiente, el intento de apropiación partidista del sentimiento de duelo se volvería a repetir, con pancarta incluida con el lema "Largaos" contra el alcalde y, en este caso, también señalando a sor Lucía Caram. Es todavía más paradójico el linchamiento a esta monja dominica por la labor social que desarrolla desde hace años y me pregunto qué pasajes del evangelio no han estudiado estas formaciones que, por otra parte, hacen gala de representar mejor que nadie los valores cristianos.
Para los representantes de marca blanca del trumpismo, la verdad y el respeto hace tiempo que son rémoras para la obtención del poder
Personalmente, sin embargo, el detalle más ilustrativo de esta posverdad en la que vivimos lo encontré en un vídeo de una dirigente local de Aliança Catalana, publicado en Instagram, donde señalaba la inmigración como responsable del crimen. El contenido sumó rápidamente miles de interacciones y comentarios. Entre ellos, el testimonio de una joven catalanohablante de Manresa que denunciaba haber recibido "obscenidades en la calle por parte de los magrebíes", comentarios sexualizantes sobre sus pechos y haber vivido de cerca "robos, amenazas y violencia". ¿La respuesta? Cientos de Me gusta y comentarios solidarizándose con la supuesta víctima. ¿La realidad? Si accedíamos al perfil podíamos comprobar rápidamente que la foto de perfil estaba hecha con IA, el perfil no tenía ninguna publicación ni tampoco seguidores y, por lo tanto, se trata con toda probabilidad de un perfil falso.
Para los representantes de marca blanca del trumpismo, la verdad y el respeto hace tiempo que son rémoras para la obtención del poder. Los monaguillos de Steve Bannon, el ideólogo de la nueva extrema derecha internacional, han demostrado en Manresa, nuevamente, no tener ningún escrúpulo en actuar como mercaderes del dolor.
En el año 1938, el diplomático Ernst vom Rath fue asesinado en París a manos de Herschel Grynszpan, un joven judío polaco menor de edad. Este ataque individual sirvió de pretexto a Goebbels, el jefe de la propaganda nazi, para señalar a todo el colectivo judío como responsable del crimen. Las consecuencias son de sobra conocidas por todos. La noche del 9 al 10 de noviembre, conocida como la Noche de los Cristales Rotos, se saldó con más de 1.500 sinagogas y 7.000 comercios judíos destruidos. Goebbels se aprovechaba de la prensa, la radio, el cine o el teatro para imponer su maquinaria propagandística.
Este esquema se ha repetido en otros lugares, en otros momentos de la historia y contra colectivos diferentes, desde el pueblo judío hasta la comunidad afroamericana en Estados Unidos. El único elemento en común que tienen todos ellos es haber sido el eslabón más débil de la cadena.
Hagan ustedes sus propios paralelismos.
(0)Comments