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Cabos sueltos y un disparo certero

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Compartir: Twitter WhatsApp Copiar URL:URL La versión de la ciudadana Nadia Beller es que el lunes 17 de agosto, dos sicarios se acercaron a ella mientras esperaba a unos individuos que iban a darle una documentación incriminatoria contra Evo Morales y le dispararon a pocos metros. Habría recibido tres impactos de bala en su cuerpo, pero con la entereza de una walkiria, ella no habría proferido ni un susurro; se habría hecho la muerta y eso la habría salvado. Luego vino una ambulancia, y otra más, y finalmente fue conducida a una clínica donde fue atendida. Se le hizo una intervención quirúrgica y se le colocó una placa metálica en el hueso de su brazo derecho. Beller que estaba en realidad en una misión encomendada por su amante Fernando Cerimedo, inmediatamente intuyó que el autor intelectual de ese intento de asesinato, era él, asesor del Presidente, y lo denunció ante la Policía. Beller ha dicho que Cerimedo era extremadamente poderoso, que manejaba a la Policía, y a los ministros, y hasta al Presidente, pero eso no le sirvió para librarse de ser arrestado al llegar a Santa Cruz, y uno se pregunta: ¿Cómo se atrevieron los distintos mandos medios a detener al hombre más poderoso antes de que este cayera? Algo no cuadra. Antes de que pasaran 15 horas de una cirugía múltiple para extraer tres balas del cuerpo de la joven mujer, ésta, con la entereza de una amazona mitológica, estuvo en condiciones de dar más de una entrevista: una a un medio nacional y otras a medios argentinos. Así denunció, sin pelos en la lengua, al gobierno de Rodrigo Paz de corrupto. Su ataque fue directo al Presidente, vía la esposa de este, culpándolos de un negociado que no solo afectaba las arcas del país, sino los bolsillos de una enorme cantidad de ciudadanos, que vieron sus coches echados a perder por la gasolina de miserable calidad. Hay detalles que no cuadran en esta historia. Aunque a primera vista la acusación de Beller parece la acción de una persona despechada ( toca también preguntar cuán legal es la detención de una persona ante la sola acusación, sin el menor indicio, salvo la cercanía (des) afectiva de la víctima de un hecho como el que nos ocupa), pero lo que tenemos en grande es, en realidad, un intento de torpedear a la cúpula del gobierno de Rodrigo Paz, un ataque directo a la credibilidad del Primer Mandatario. Aunque soy totalmente escéptico con las teorías de conspiración, y no creo en brujas, (pero de que las hay las hay); es importante preguntarse ¿quién se beneficia con este enorme escándalo? Y lo sabemos. El descrédito de este gobierno (producto también de sus propias acciones) solo beneficia a los nostálgicos del MAS, aquí y a los del socialismo del siglo XXI en la región. Hay otros detalles. Si como dice Beller, Cerimedo lo controlaba todo, incluso a grupos policiales de élite, ¿cómo organizar un atentado tan fallido en un espacio con cámaras que lo filman todo y con los sicarios menos letales imaginables? Beller da la impresión de ser una persona emocionalmente inestable. Una mujer empoderada como ella no se embaraza del mismo tipo al que denuncia por violencia doméstica. Ojo no estamos hablando de una mujer sumisa y dominada, estamos hablando de una Dalila, que no le corta la cabellera al amante mientas duerme, pero que graba conversaciones y acumula pruebas contra el individuo. Cerimedo, por su lado, declara que gana un millón de dólares al año. Se puede entender que tenga dinero en efectivo en la patria porque el sistema bancario no es útil, hasta antes de ayer no se podían hacer transacciones internacionales, pero esa genialidad que supuestamente lo convierte en un hombre hiperexitoso y en blanco de rechazo para la izquierda regional no conjuga con los errores que comete, como por ejemplo dormir con una persona extremadamente peligrosa, además, sabiéndolo. Para acercarnos a la verdad es importante auscultar detenidamente el hecho principal. Es obvio que hasta la hidalguía obliga a creer en la versión de la víctima, y es obvio que nadie se hace disparar solo para fingir un atentado, pero tal vez, y solo tal vez, haya pasado algo muy distinto, pienso en el caso de Rosza. No sabemos con certeza quién mando disparar a Beller, o si siquiera lo hicieron, pero sabemos con claridad total que Beller disparó contundentemente contra el gobierno de Rodrigo Paz. ¿Quién se beneficia? A veces esa pregunta lleva al autor. Agustín Echalar es operador de turismo.
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