El 3 de septiembre, en el Salón de los Retratos del Palacio de Gobierno de Yucatán, los directivos de GenuX y Glencore presentaron ante el Gobernador Joaquín Díaz Mena el Parque Eólico Panabá: 9 mil 250 millones de pesos, 60 aerogeneradores, 252 megawatts y obras a partir de diciembre. Ese mismo día, Kavak, el primer unicornio mexicano, valuado en más de 2 mil millones de dólares, anunció que entra al sureste del país por Mérida. Cuarenta y ocho horas antes, el presidente del Centro Empresarial de Mérida de Coparmex, David Reyes Aguiar, había presentado el corte estatal de la encuesta Data COPARMEX con una conclusión distinta: que el ánimo para invertir en Yucatán está en 'mínimos históricos', que 'no es una percepción, son nuestros socios', y que 'ocho de cada diez fuentes de trabajo que Yucatán pudo crear hoy están en pausa'. Dos versiones de la misma semana. Conviene examinar cuál de las dos está mejor documentada, porque la pregunta de fondo, cómo se mide el ánimo de invertir en un estado, le importa a todo el país.
Empecemos por el instrumento. Data Coparmex es un cuestionario en línea que contestan voluntariamente los socios de la Confederación Patronal que deciden hacerlo. Su edición nacional de 2026 reunió 4 mil 21 respuestas en 71 centros empresariales, es decir, 57 por centro en promedio, y COPARMEX Mérida no ha hecho pública la ficha técnica de su corte estatal. Si Yucatán estuvo en ese promedio, el 17.9 % presentado como ánimo de inversión corresponde a unas diez personas que marcaron que sí ampliarán su negocio este año, y el 'ocho de cada diez' a unas cuarenta que marcaron que no. No hay muestreo, no hay ponderación, no hay margen de error. Es una consulta de opinión entre afiliados, valiosa como tal para la propia organización, y de ahí a 'fuentes de trabajo en pausa' media un salto que la estadística no autoriza. En la serie de la propia COPARMEX, además, la evaluación de Yucatán retrocedió 47 puntos en dieciocho meses mientras el indicador nacional se movió 2.7. Un movimiento de esa magnitud, en cualquier práctica profesional, se aísla y se revisa antes de convertirse en titular.
Sigamos por la economía real, que es la que miden las instituciones autónomas. De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI, Yucatán se ha mantenido entre las cinco entidades de mayor crecimiento del país en los últimos dos años: en 2025 su actividad económica creció 1.5 % acumulado, y en el primer trimestre de 2026 avanzó 2.1 % a tasa anual, en un trimestre en que la economía nacional sin minería petrolera varió 0.1 %. Coahuila, el segundo estado mejor evaluado por los socios de COPARMEX, con 66 %, se contrajo 4.5 % en ese mismo periodo.
Yucatán tiene hoy la población ocupada más alta de su historia, un millón 250 mil personas, con una desocupación de 1.55 %, entre las más bajas del país, y registra la inflación de alimentos más baja de México, en un estado que hace apenas dos años arrastraba de los peores salarios de la República. Y la ciudadanía, medida con muestreo probabilístico, lo percibe: las encuestas más recientes de Demoscopia Digital y de C&E Research ubican al Gobernador Díaz Mena entre los diez mandatarios mejor evaluados del país, y Mitofsky le atribuyó en julio el mayor incremento mensual de aprobación de los 32 gobernadores. La propia COPARMEX Mérida, diez días antes de su encuesta, había declarado que el primer semestre superó lo previsto y que no había recesión a la vista. La economía no cambió en diez días.
Y terminemos por lo que el capital ha hecho, que es una medida del ánimo de invertir que no depende de un formulario. Me permito presentar un inventario parcial del aún joven sexenio del Gobernador Díaz Mena, con nombre y monto. Primero, solo algunas de las inversiones privadas:
APM Terminals, del grupo Maersk: 3 mil 215 millones de pesos para modernizar su terminal en Progreso, con un plan a 19 años. SSA Marine, de Carrix y Blackstone: cerca de mil millones de pesos en la segunda etapa del Puerto de Progreso y su terminal de cruceros. Heineken México: una nueva cervecería en Kanasín, más de 500 millones de dólares dentro de su plan nacional de 2 mil 750 millones, confirmada en junio de 2025 en la conferencia de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. GenuX y Glencore: Parque Eólico Panabá, 9 mil 250 millones de pesos, 252 megawatts y 71 millones adicionales en obra social. Grupo Alarde: Parque Eólico Tizimín II, 2 mil 600 millones de pesos, 75 megawatts, el primero en construcción en el sexenio y en casi seis años. Ultimate Solar Advanced Technology: planta de semiconductores para celdas solares en Kanasín, 2 mil 430 millones de pesos y mil empleos de ingeniería con capital mexicano y canadiense. BEPENSA, nueva embotelladora de The CocaCola Company: Planta Centenario Valladolid, ubicada en Valladolid, representa una inversión acumulada de $1,200 MDP y más de 200 empleos directos, que se integran a los más de 14,000 colaboradores de Grupo Bepensa, Construcciones Verticales: planta de estructuras metálicas en Tetiz, mil millones de pesos y mil empleos. Midstorage: mil 190 millones de pesos en cuatro complejos logísticos, incluido Progreso Hub. Pilgrim's: 690 millones de pesos para duplicar su capacidad productiva, 500 empleos en el interior del estado. Universidad Iberoamericana: su primer campus en el sureste de México, en la comisaría de Cosgaya, con cinco escuelas en negocios, ciencias, ingenierías, diseño y arquitectura, y salud y humanidades. Tiendas Neto: 375 millones de pesos, cien tiendas y mil empleos directos en más de veinte municipios. Once proyectos de logística, salud, educación, comercio y alimentos anunciados en enero: 3 mil 55 millones de pesos y 2 mil 100 empleos en Mérida, Umán, Hunucmá, Progreso y Kanasín. Carnival Corporation: 50 arribos de su clase Excel comprometidos para Progreso, la base para pasar de 400 mil a un millón de cruceristas. Kavak: entrada al sureste de México por Mérida, con centro de reacondicionamiento vehicular en proyecto.
Y después, la inversión pública que abrió ese camino:
La ampliación y modernización del Puerto de Altura de Progreso: más de 12 mil 500 millones de pesos entre Estado, Federación y capital privado, en pleno avance. El ramal de carga Poxilá–Progreso del Tren Maya: del orden de 25 mil millones de pesos, 56.7 kilómetros con más de la mitad de la obra concluida. La central de ciclo combinado Mérida IV, 454 millones de dólares y 499 megawatts, en operación desde mayo, y el gasoducto Cuxtal II, 2 mil 90 millones de dólares, en construcción: la energía firme que Yucatán no tuvo en décadas. La Universidad del Mar en Progreso, la Universidad Rosario Castellanos en Kanasín, la Politécnica y la Metropolitana, y las nuevas sedes universitarias anunciadas esta semana para Tizimín, Tzucacab y Chikindzonot.
El Gobierno del Estado contabiliza 19 inversiones formalizadas por más de 34 mil millones de pesos, una cartera de más de 80 proyectos por más de 130 mil millones en cartas de intención y más de 260 millones de dólares de inversión extranjera directa.
Lo que Yucatán vive es una sinergia única en su historia: infraestructura pública que abre camino y capital privado que lo ocupa de inmediato, energía firme que habilitará industria, logística que conecta mercados y universidades que forman el talento que las empresas vienen a contratar. Nada de eso es casual. Responde a una visión de desarrollo, el Renacimiento Maya, que el Gobernador Joaquín Díaz Mena ha convertido en método: presentar con honestidad contable, medir con instituciones autónomas y construir con el sector empresarial una cercanía que pocas entidades pueden mostrar, la de un Gobernador que la semana pasada presentó la agenda de Yucatán ante el Consejo Directivo Nacional de CANACINTRA acompañado de una nutrida delegación de empresarios yucatecos y con diálogo permanente con el Consejo Coordinador Empresarial. El ánimo de invertir en un estado no se valida con una decena de 'Google Forms'; se respalda con hechos, con ciencia, con método y con resultados, y en el estado los cuatro apuntan en la misma dirección. En un momento así, sostener lo contrario es hacer política ficción, y Yucatán está ocupado en hacer desarrollo realidad. Esa es la visión compartida que este tiempo exige.
P.D. Esta semana, del 8 al 11 de septiembre, Yucatán ocupará un espacio estelar en la Semana de Inversión de México en Nueva York, el foro que convocan la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Economía y las bolsas de valores mexicanas ante los principales fondos de infraestructura del mundo. Ahí, en Manhattan, el Gobierno del Estado presentará sus proyectos estratégicos, especialmente el Puerto de Progreso y su ecosistema.
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