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Chema Bueno

La vuelta al cole: Septiembre ya no es un mes, es una gran factura

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Llega septiembre, quedan atrás las vacaciones estivales y ahora toca regresar a las aulas. Volver al colegio se ha convertido en una de las grandes cuestas económicas del año ya que Septiembre llega con los libros, uniformes, mochilas, material escolar, el comedor, el transporte, las actividades extraescolares y, para muchas familias, también con la inevitable sensación de que el sueldo desaparece antes de que termine el mes y ya viene tocado de las vacaciones familiares de agosto. Madrid vuelve a las aulas, pero muchas familias tienen que volver a hacer cuentas. El curso 2026-2027 comienza con una realidad difícil de ocultar: educar a un hijo cuesta cada vez más dinero. Un estudio publicado estos días sitúa en 2.484 euros el gasto medio por hijo durante el curso, un 4% más que el año anterior. La diferencia entre tipos de centro es especialmente significativa: alrededor de 1.200 euros en la enseñanza pública, cerca de 3.000 en la concertada y más en la privada. Y eso es solamente la media. Porque detrás de las estadísticas están las familias que tienen que hacer cuentas para llegar a fin de mes. La vuelta al cole empieza mucho antes de que suene el primer timbre. Comienza cuando los padres reciben las listas de material y descubren que aquella mochila que el año pasado parecía perfectamente aprovechable «ya no sirve», que determinados libros han cambiado, que el uniforme necesita renovación y que, además, hay que cuadrar comedor, transporte, extraescolares y la tan ansiada conciliación. Pero aquí el problema es especialmente evidente, mientras los padres trabajan, los niños necesitan comer, estar atendidos y continuar con sus actividades. Las extraescolares han dejado de ser en muchos hogares simplemente una elección educativa o deportiva: son también una herramienta para poder cuadrar los horarios laborales. Septiembre se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia para la economía familiar. Los precios del material tampoco ayudan. Algunos estudios recientes señalan incrementos especialmente importantes en determinados productos, como las mochilas, mientras que los libros de texto rondan ya los 200 euros de media por alumno. Pero quizá el problema más preocupante no sea cuánto cuesta volver al colegio, sino quién puede permitírselo sin tener que renunciar a otras cosas. Porque no todas las familias parten de la misma línea de salida. Para unos, comprar una mochila nueva es una cuestión menor. Para otros, significa aplazar o tener que fraccionar una factura. Para unos, las clases de inglés, música, deporte o refuerzo son una oportunidad educativa. Para otros, son sencillamente un lujo imposible cada vez más difícil de pagar, y ahí es cuando aparece la verdadera desigualdad educativa. También las familias están haciendo su parte. Se reutilizan libros, se heredan uniformes, se intercambian materiales y se aprovecha todo lo aprovechable. En algunos hogares, incluso se recortan gastos personales de los padres para que los hijos tengan lo necesario. Esa solidaridad familiar es admirable, pero no puede convertirse en la política educativa del país. Y después de comprar todo lo necesario llega la segunda factura aun más dura si cabe: comedor, transporte, extraescolares, academias, material tecnológico y otros gastos que se prolongan durante todo el curso. Es vital hablar seriamente del coste real de criar y educar a un hijo. Porque mientras se habla de natalidad, de conciliación y de futuro demográfico, muchas familias hacen números y comprueban que tener hijos implica afrontar una sucesión interminable de gastos y es por ello que muchas parejas jóvenes se plantean el tener hijos según está la situación social. Quizá muchos querrían, pero los sueldos muchas veces precarios, no sostienen los gastos que significa ser padres. La realidad es clara, cómo conseguir que ser padre en Madrid no sea un lujo, y esa asignatura, por desgracia, sigue estando pendiente. No se puede pedir a las familias que tengan más hijos y, al mismo tiempo, dejar que cada septiembre se convierta en una carrera de obstáculos económicos y es que lamentablemente la vuelta al colegio se ha convertido para muchas familias en una auténtica operación de ingeniería financiera. La vivienda se lleva una parte cada vez mayor de los ingresos familiares. Los desplazamientos tampoco son gratuitos. Conciliar la vida laboral y familiar sigue siendo complicado. Y cuando llegan los gastos escolares, muchas economías domésticas ya vienen considerablemente tensionadas. Para una familia con dos buenos salarios, determinados gastos pueden ser asumibles, pero para una familia monoparental, para quienes tienen empleos precarios o para aquellos hogares que simplemente llegan justos a final de mes, cada factura adicional puede convertirse en un problema. La vuelta al cole debería ser una fiesta. El reencuentro con los amigos, los nervios del primer día, los profesores nuevos, los libros por estrenar y la ilusión de aprender. Y no el problema en que se convierte ser el momento del año en el que una familia descubre hasta dónde puede estirar una nómina. En la Comunidad de Madrid, el curso comienza el 7 de septiembre para los alumnos de Infantil y Primaria de la Comunidad de Madrid, mientras que el día 8 será el turno de ESO, Bachillerato y Formación Profesional y miles de familias afrontan estos días ese particular «inicio de año» que supone volver a las aulas. Y quizá haya llegado el momento de cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos cuánto cuesta la vuelta al cole, deberíamos preguntarnos cuánto estamos dispuestos, como sociedad, a hacer para que ningún niño quede atrás por culpa del bolsillo de sus padres. Porque los libros pueden reutilizarse, las mochilas pueden durar otro año y los uniformes pueden pasar de hermano a hermano y debemos de considerar que las oportunidades educativas que se pierden durante la infancia no siempre se pueden recuperar. Septiembre debería abrir las puertas de los colegios, no cerrar las puertas de las oportunidades. El curso empieza en septiembre pero la verdadera tarea empieza mucho antes, porque la vuelta al cole ya no es solamente una cuestión educativa. Es una cuestión económica, social y política… Y esto conviene decirlo alto y claro. Ojala que al menos el niño nos salga buen estudiante y sea un gran profesional.
La vuelta al cole: Septiembre ya no es un mes, es una gran factura
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