El avance de una pabellón en Marcos Paz, para trasladar a los presos, le pone fecha la cierre. Qué se puede construir allí y el pabellón que está protegido.
La incredulidad atraviesa a toda la comunidad lindera al único Complejo Penitenciario Federal en territorio porteño. Las familias vecinas y los comerciantes se manifiestan totalmente escépticos a cualquier anuncio que se difunda sobre la cárcel de Villa Devoto.
Ni siquiera los entusiasma saber que la obra del nuevo edificio -en Marcos Paz, adonde van a ser trasladados los detenidos- avanza a buen paso. ¿Tampoco que el secretario de Seguridad porteño haya anunciado que esperan llegar a fin de año con la vieja cárcel ya vacía?
Es que la historia de la cárcel de Devoto tiene mil capítulos y mil promesas incumplidas.
La que más los ilusionó en las últimas décadas fue la de la gestión Mauricio Macri en Nación, María Eugenia Vidal en Provincia y Horacio Rodríguez Larreta en Ciudad (2015-2019): pero ni la coincidencia partidaria logró la mudanza y el vaciamiento de la cárcel.
Así que ahora atraviesan este momento de anuncios, tratando de lidiar con "lo que se dice": "¡Se dicen tantas cosas! Yo tengo más de 40 años en la zona y mi marido casi 80, porque nació en el barrio", le cuenta a Clarín María del Carmen, mientras saca de paseo a su perrito. "De chicos mis hijos jugaban a pasarse cosas de un lado al otro con sogas, como veían hacer a los presos y sus familias. La aparición masiva de los celulares trajo algo de silencio al entorno, porque dejaron de gritarse con la gente que venía a visitarlos", cuenta.
Ahora mismo, no espera nada. "No tengo ninguna expectativa. Aunque se diera eventualmente una mudanza, quedan muchas cosas por resolver hacia adelante. Desde la demolición de los pabellones, pasando por el debate para definir qué va a pasar con las tierras e incluso el proyecto de construcción de viviendas, comercios, parques. Uffff, son muchas cosas", cierra María del Carmen.
Efectivamente, son muchas cosas y estos grandes proyectos urbanos toman sus tiempos. Para tener una idea, la cárcel ocupa 4,5 hectáreas. Está implantada en un polígono delimitado por las calles Bermúdez, Pedro Lozano, Desaguadero y Nogoyá.
Como ocurre con este tipo de intervenciones, por normativa porteña, el 65% de la superficie debe estar destinada a espacios públicos; esto es, parques y plazas, pero también veredas y calles. Es decir, ese 65% no es todo verde.
Al tratarse de un proyecto urbano, tendrá que pasar por la Legislatura, para que a través de una ley se le otorgue el cambio de uso y también para definir qué se va a construir. Desde viviendas, hasta comercios, quizá espacios culturales o deportivos, infraestructura educativa. Estos cambios demandan doble lectura en el recinto y una audiencia pública. Todo estará por verse. Serán muchos los actores interesados en estas tierras, en los usos e incluso en la preservación de algunas partes de las construcciones originales.
¿Por qué motivo deberían preservarse partes de una cárcel? Porque en plena dictadura cívico-militar (1976-1983), el 14 de marzo de 1978, se desató una brutal represión contra un grupo de detenidos. Escaló a niveles de espanto y terminó con la muerte de 65 presos. La Justicia consideró el hecho como graves violaciones a los derechos humanos (imprescriptibles) y a fines de 2025 dos directivos responsables del penal en aquellos años fueron condenados a 25 años de prisión.
Se conoció como "Masacre del Pabellón Séptimo" y las familias de las víctimas, sobrevivientes y organismos de derechos humanos buscan que se preserve justamente este pabellón como sitio de homenaje y memoria.
En una entrevista en Radio Cultura BA, el secretario de Seguridad porteño, Maximiliano Piñeiro, dijo que "seguramente antes de fin de año, si todo sale bien, la cárcel va a estar vacía". Precisó que en este momento hay 1.400 detenidos y que la nueva cárcel tiene lugar para 2.400 (aunque el gobierno nacional informa que son 2.232). Es decir que no solo se trasladará a la población de Devoto, sino también a los detenidos en las alcaidías porteñas; aquellos que cometieron delitos que se juzgan a nivel federal.
"Lo que está pendiente en este momento es la puesta en funcionamiento de la nueva cárcel. Existe una gran complejidad respecto a los servicios y el manejo de los espacios comunes. Es un centro de detención considerado grande", explicó el funcionario.
Para tener una dimensión, según un informe del Ministerio Público Fiscal, sobre la base de datos del Servicio Penitenciario Federal, en el Complejo Ezeiza, hay 1.896 detenidos; mientras que en el actual Complejo de Marcos Paz, hay 1.870; el tercer centro de detención en dimensión es justamente Devoto.
El funcionario remarcó que la Ciudad entrega el establecimiento a Nación, "llave en mano".
Hace unas semanas, las autoridades de Nación y Ciudad realizaron una visita a la nueva cárcel. Participaron la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; Fernando Kusnier, jefe de Gabinete del ministerio; y Gabriel Sánchez Zinny, jefe de Gabinete de ministros porteño.
"Nací en el barrio, así que de falsas promesas tengo toda una vida", le dice Horacio a Clarín y suelta una carcajada. Anda preocupado porque el árbol más lindo del barrio parece enfermo, lo atacan las hormigas. Un ciruelo que pese a todo está explotado de flores y sería la envidia del Jardín Japonés.
"Todo el entorno de la cárcel está como detenido en el tiempo, muchas casas venidas abajo. Acá se dice que el proyecto que venga después podría levantar el barrio. A muchos nos gustaría tener posibilidades de acceder a esas viviendas, que no sean caras, que no sean como todo lo que se construye en la zona 'linda' de Devoto", se ilusionó.
En Rubén Vieyra Propiedades -una inmobiliaria familiar, con más de 40 años de historia en el barrio- no advierten aún un movimiento inusual en el interés de inversores: "Entendemos que tiene que ver con el hecho de que tenemos décadas y décadas de anuncios. Quizá a futuro, si en algún momento se da la mudanza, podría comenzar a verse algún interés. Puede que derrame hacia acá el interés que hay en otras zonas de Devoto", explicaron.
El informe "Valores por manzanas" del portal Reporte Inmobiliario muestra un precio promedio de USD 2.180 el metro cuadrado en las manzanas linderas al centro de detención; hay algunas que tienen un valor de USD 1.458 y otras, más cercanas a avenidas, de USD 2.902.
Sin embargo, en las zonas más demandadas de Villa Devoto el promedio trepa a los USD 2.800 (con manzanas que tienen valores casi similares a los de Recoleta).
Sobre las tierras, el secretario de Seguridad explicó que la Ciudad "paga" el traslado de la titularidad de esa parcela con la construcción de la nueva cárcel. Es decir que también habrá una intervención de la AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado) para concretar el traspaso de dominio.
En contra de la mudanza y el cierre
Para las familias de los detenidos, organizaciones sociales y docentes, la mudanza prevé una complejidad en los traslados y la vinculación; y además suma una preocupación sobre los programas educativos y el derecho de los detenidos a estudiar.
Para tener una idea, desde el penal de Devoto hasta la nueva cárcel de Marcos Paz hay más de 90 kilómetros por ruta y autopista; en auto se demora casi una hora y media, pero en transporte público pueden tardar hasta tres horas. Con el ferrocarril Sarmiento hasta Moreno, o el Belgrano Sur hasta Marcos Paz; y luego colectivo hasta la cárcel.
El complejo penitenciario de Marcos Paz está ubicado en una zona semi rural.
La agencia de noticias de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA (ANCCOM) viene reflejando esta problemática y pone el foco además en la continuidad de los planes de estudio. En el interior de la cárcel funciona el CUD, Centro Universitario Devoto, con 182 alumnos. Se fundó en 1985 y está dentro del ecosistema UBA XXII, con seis carreras universitarias. Además, se dictan cursos y talleres extracurriculares. Los docentes, con sus propios recursos económicos, tendrán que trasladarse para dar las clases.
SC
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