Si realizamos una mirada a la historia del ferrocarril en el siglo XX de la provincia de Almería, podemos comprobar que en la década de 1970 Almería continuaba dependiendo principalmente de composiciones de coches de viajeros convencionales tipo expreso que nos unía después de muchas horas de viaje con Sevilla del tren Estrella (que duraba toda la noche), con Granada más cercana y con horarios de mañana y tarde, con Madrid con el expreso nocturno Sierran Nevada con Madrid, que los almerienses que lo utilizamos y tanto los echamos de menos o el García Lorca que nos unía con Barcelona después de un viaje que duraba 24 horas.
Podemos afirmar que fue a comienzos de los años 80, cuando nuestros trenes caminaron hacía una modernización , en las comunicaciones ferroviarias de Almería, con una jubilación progresiva del material rodante de los automotores TER, antiguos y muchas veces hasta incómodos en las clases más económicas. El antes y después del periodo de renovación y mejora del material rodante lo podemos fijar en septiembre del año 1980, que es cuando comenzó a circular el Talgo de la serié III que conectaba y sigue conectando Madrid-Atocha-Chamartín, con Almería previa paradas en Linares-Baeza, Guadix y ya en nuestra provincia en Fiñana, Gérgal y Gádor. La primera cuestión a valorar fue la reducción de los tiempos de viaje. A lo que hay que sumar un viaje más cómodo gracias a sus sillones, aire acondicionado y a una suspensión de tipo neumática. Fiel a su tradición histórica el Tren llegó el día de la inauguración con una hora de retraso a su horario previsto. La recepción fue agridulce: Aunque los vecinos llenaron la Estación de Almería con ilusión, muchos descubrieron que el convoy enviado no era un modelo moderno, sino una composición veterana ya usada en otras líneas del país. A pesar de las críticas iniciales por recibir material más antiguo, el servicio supuso una mejora en la conexión de la provincia con Madrid durante las décadas siguientes.
Y llegamos a la década de 1990 al 2000, con la entrada en funcionamiento de los Talgos de las series IV y VI, introducen una serie de mejoras que conllevan varias mejoras que permiten circular en una línea de ancho ibérico con cabezas tractoras alimentadas con diesel. Lo que permitió completar el viaje con Almería en 5 horas y 30 minutos, cuando actualmente necesita 7 horas y 45 minutos. Con el trascurrir de los años y la entrada en funcionamiento del AVE a Granada, gran parte de los pasajeros que habitualmente utilizaban el Intercity (Talgo 6), comienzan a desplazarse bien en coche o en autobús y a utilizar los trenes de alta velocidad.
En el año 2024, y después de que Almería estuviera desde la pandemia con una sola circulación del Intercity, llegó el Alvia S-730, que técnicamente es un tren híbrido que permite que sus ejes puedan cambiar de ancho de vía y que abrió una nueva línea de conexión con Madrid, a través de Granada y posteriormente utilizando las vías de alta velocidad, si bien los tiempos de viaje siguieron entorno a las 7 horas. Y hoy llega el 6 de septiembre, donde el Talgo, nuestro Talgo deja de circular casi después de 50 años, debido a las obras de mejoras de los gálibos y varios viaductos de Despeñaperros, de la autopista ferroviaria entre Algeciras y Madrid. No sabemos si volverá o no, aunque desde la Mesa del Ferrocarril de Almería tenemos claro que este tren tiene que seguir garantizando la vertebración territorial a través del ferrocarril de las provincias de Almería, Granada y Jaén.
Así que con un sentimiento de nostalgia y con algo de tristeza decimos hasta pronto a nuestro querido Talgo, que tantas alegrías y porque no decirlo disgustos nos ha dado de vez en cuando. Pero en estos 50 años ha dado un servicio ferroviario, que ha permitido a la provincia de Almería conectarnos con Madrid.
Almería dice adiós a una parte de su historia ferroviaria. La Mesa en Defensa del Ferrocarril de Almería despedirá simbólicamente al Talgo, un servicio que durante cerca de medio siglo ha conectado la provincia con Madrid y que se ha convertido en uno de los trenes más emblemáticos para varias generaciones de almerienses.
La desaparición de los servicios Talgo supone, para nuestra plataforma ferroviaria, mucho más que el cambio de un modelo de tren. Representa el final de una etapa marcada por unas conexiones ferroviarias que, pese a sus limitaciones, fueron fundamentales para la movilidad de los ciudadanos y para la comunicación de Almería con el resto del país.
Con este adiós, la plataforma quiere poner de manifiesto su preocupación por el futuro ferroviario de la provincia y reclamar unas comunicaciones dignas, rápidas y competitivas. Cincuenta años de historia ferroviaria llegan así a su final, dejando atrás miles de viajes, recuerdos y generaciones de almerienses que hicieron del Talgo una parte inseparable de sus desplazamientos a Madrid. Para La Mesa, despedir al Talgo no significa renunciar al tren. Al contrario: supone reivindicar que Almería vuelva a contar con un ferrocarril acorde con las necesidades de sus ciudadanos y con la importancia económica, turística y social de la provincia. La Mesa despidió al Talgo después de 50 años de servicio este viernes a mediodía en la estación de Huércal de Almería.
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