Miremos a Oriente, al viejo imperio del Sol Naciente, para leer este proverbio: nada sale más caro que lo que se da gratis. Ya están los japoneses con sus cositas, eh. Como si no supiéramos que, siempre que aceptamos algo gratis por parte de una empresa, el producto somos nosotros. Bien que lo hemos aprendido con internet y esa publicidad tan personalizada que da un yuyu pavoroso. Hablas con tu colega de unas zapatillas que te han molado y, en cuanto vuelves a encender el móvil para ver qué se cuece, ahí las tienes, a un clic y sus correspondientes euros de aterrizar en tu buzón. Hay que sospechar de lo gratis. Siempre.
Pero la gratuidad tiene un reverso todavía más tenebroso. Cuando brota pura de verdad, cuando no hay segunda intención detrás de esa ausencia de dinero en el procedimiento, ahí está el ser humano para meter el colmillo e hincarlo hasta el fondo. Para extraer todo ese néctar, más dulce que nunca porque viene caído del cielo. Hace falta honestidad, gentileza, respeto, empatía, para no aprovecharse de lo gratis. Eche cuentas: ¿son valores que abunden en esta sociedad nuestra? Seguro que estamos de acuerdo en la triste respuesta.
¿Y a qué viene toda esta matraca tan gratuita? A que hoy pretendía ir a pasar un día con la familia a Formentera y está agotado el cupo de coches. Para este domingo y para todos los demás días de fin de semana de septiembre. La cuota máxima diaria para turismos residentes en Ibiza es de 235 vehículos, autorizaciones de temporada aparte. ¿Usted se cree que hay 235 ibicencos pasando cada día con su coche de una pitiusa a la otra? Yo no. Y al preguntar por línea interna, me confirman casos de gente que reserva para todo el verano y ya irá viendo si lo usa o no. Total, es gratis y ese mal uso no se castiga de ninguna manera. Un euro. Solo con exigir esa cantidad al reservar un cupo ya sería suficiente para eliminar a los abusones de lo gratis. Luego nos quejamos de que estamos en una isla de piratas. Estoy seguro de que los que más se quejan tienen parche en el ojo, pata de palo y hasta loro. Al menos figurados.
(0)Comments