La leyenda griega indica que, en el año 490 a.C. se produjo una batalla decisiva entre las fuerzas griegas y los persas, en la ciudad de Maratón. Tras la victoria de los primeros, un soldado griego llamado Filípides corrió unos 40 kilómetros desde el campo de batalla hasta Atenas para anunciar la victoria ante sus coterráneos. Exhausto y fatigado, alcanzo a decir ¡Nenikékamen!, es decir, ¡Alegraos, hemos vencido!, antes de morir.
Como toda leyenda y esta no es la excepción, este relato mítico es objeto de múltiples controversias y diversas interpretaciones, dadas en el mundo de la hermeneútica.
Luego de este breve contexto histórico sobre la clásica carrera de 42 kilómetros, origen de la práctica moderna del deporte del atletismo, una de cuyas modalidades es la maratón; quiero abordar el fenómeno del atletismo callejero en la ciudad de Bogotá, convertido en una práctica multitudinaria. A tal punto que, a estas alturas dejó de ser un hecho cotidiano, libre y espontáneo, desarrollado por las comunidades, como una forma de autocuidado en materia física; hoy, por el contrario, la organización de esta disciplina deportiva es asumida por grandes conglomerados financieros.
En la ciudad de Bogotá, las carreras atléticas de gran dimensión son 12, a lo largo de año. De las cuales, curiosamente, una tercera parte de estas, son organizadas por la Fundación Correcaminos, que mantiene una alianza estratégica con el fondo privado de pensiones y cesantías Porvenir, perteneciente al grupo AVAL, del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo.
La Contraloría de Bogotá adelantó en 2011, un informe de auditoria fiscal al INSTITUTO DISTRITAL PARA LA RECREACIÓN Y EL DEPORTE IDRD, a propósito de la gestión adelantada por esta entidad en la contratación de la Media Maratón de Bogotá. En dicho informe, establece que uno de los creadores de la Fundación Correcaminos es Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, en ese momento presidente del grupo Aval.
La más importante de las carreras atléticas organizada por la Fundación en mención, en alianza con el grupo económico Porvenir, es la famosa Media Maratón de Bogotá. Este evento deportivo concita la presencia de 45.000 atletas, despertando un fervor ciudadano de magnitudes insuperables en todo Colombia. Es necesario aclarar que, cada uno de los atletas debe pagar en el momento de su inscripción, la suma de $ 310 mil. La sumatoria total de esa operación financiera por concepto de inscripciones, arroja la no depreciable cifra de $ 13.950 millones, como recaudo total de la tan mentada carrera atlética.
¿Y quién se lleva las utilidades gigantescas de la media Maratón? El Grupo AVAL
En un derecho de petición verbal que le formule al actual director del IDRD, Daniel García Cañon, le pregunte cuanto le pagó la Fundación Correcaminos al distrito capital, por la utilización de un extenso polígono de la ciudad, más los cerramientos de las vías, la utilización de la policía, la labor de decenas de funcionarios del distrito; todo este engranaje y compleja operación logística destinada a garantizar la exclusividad de las vías, por donde se adelanta la competición callejera. La respuesta del director es concluyente: en el año 26, Correcaminos le pago al IDRD $139 millones y al IDU $60 millones. La deducción de impuestos fue de $166 millones. Es decir, la Fundación solo le pago al distrito $30 millones. Lo de siempre, Bogotá pone toda la infraestructura pública y los privados se llevan las utilidades.
En este punto es indispensable hacernos esta pregunta, ¿no sería más útil para las finanzas de la ciudad de Bogotá que, el IDRD asumiera la organización y realización de la Media Maratón? Eso le permitiría al IDRD, contar con unos recursos financieros adicionales significativos, para ampliar coberturas en programas de asistencia comunitaria en distintas disciplinas deportivas.
Ahora, la narrativa corporativa difundida por la empresa Porvenir es redactada en términos edificantes, proclaman el interés cívico de fomentar el atletismo como una práctica saludable, transformar la cultura ciudadana a través de la superación personal. Pero la verdad no es tan candorosa, cuando la aterrizamos en el plano económico. Las solas inscripciones a la carrera arrojan una utilidad de casi 14 mil millones de pesos.
¿Si el grupo AVAL organiza una tercera parte de las competencias atléticas, quién organiza las restantes? Las demás, las reparten con los demás cacaos. Avianca, por ejemplo; o el grupo Allianz Seguros.
¿Cuál es el propósito?
Por un lado, la organización de este tipo de eventos deportivos les permite la deducción de impuestos, propia de sus obligaciones tributarias, tanto con el fisco nacional, como con el fisco distrital. Y del otro, es una fuente de ingresos económicos robustos. Los conglomerados económicos y financieros convierten el deporte, en una estrategia de crecimiento económico exponencial.
La asimetría en la realización de las carreras atléticas es la siguiente: los grandes grupos económicos las organizan, generándoles grandes beneficios económicos, corporativos y comerciales. A las comunidades atravesadas por el recorrido de la carrera, solo les queda los sacrificios, las penurias, los costos, las dificultades, derivadas de unos cerramientos rígidos de las vías de acceso y salidas de sus lugares de residencia. Son los conocidos PMT (plan de manejo de tránsito), adoptados por la Secretaría Distrital de Movilidad. Los cerramientos de las vías ocurren en promedio cada mes. El día de la competición atlética, los habitantes de barrios como el Campin, Nicolás de Federman, La Esmeralda, Quirinal, Pablo VI en sus dos sectores, entre otros, ven como sus vidas cotidianas terminan suspendidas. En boca de muchos de ellos, su vida se transforma en un infierno. Conclusión, todos los beneficios para los privados, y todos los sacrificios para los ciudadanos de la localidad de Teusaquillo.
Es hora de un alivio tributario por parte de la administración distrital, hacia una localidad como Teusaquillo, severamente afectada en su calidad de vida, por una serie de factores externos que la acechan y golpean en forma frecuente. Cuando no es el ruido ensordecedor de múltiples conciertos simultáneos, realizados en el Vive Claro, El Campin, la plaza de los alfiles, etc; son los cierres asfixiantes de las maratones.
José Cuesta Novoa
(0)Comments