Es una película dentro de otra película. Pero lo que quiero expresar primero es el gusto que me da comprobar que en España se hace muy buen cine y que tenemos unos 'actorazos' que se salen de la pantalla y unos directores que no desmerecen a los más aclamados del cine internacional. Utilizo el masculino pero quiero ensalzar el trabajo de las actrices y las directoras.
Para mí es importante valorar positivamente el cine español, porque soy de la época de películas bastante deplorables por el contenido y por lo que representaban. Me gustaba tan poco el cine español que por iniciativa propia no iba nunca y si podía convencía a quien me acompañaba para ver otro metraje, normalmente estadounidense, aunque también francés, del Reino Unido o sueco, por aquello de las películas de Bergman.
Poco a poco fui entrando en el cine español y en estos momentos, me quedo boquiabierta con las películas que se hacen aquí. Tenemos actrices como la 'copa de un pino' y Victoria Luengo, protagonista femenina de El ser querido ,es una de ellas.
Vean la peli, porfa, véanla por ver a Victoria Luengo y véanla también, por ver a Javier Bardem. Los dos se salen de la pantalla. De Javier Bardem no nos extraña. Nos tiene acostumbrados. De Victoria Luengo, ¡qué bien!, ¡qué gozada!, ¡qué gustazo!...
De Rodrigo Sorogoyen, qué maestría, a mí me lo parece, empezar con esos primerísimos planos de los dos actores, ese zoom cerrado de una y otro alternativamente, porque es muy íntimo el momento en el que un padre y una hija se ven después de trece años. Muy acorazado el encuentro de un hombre que abandonó a su hija y de una mujer joven que ve a su padre 13 años después del abandono. Muy distinto el recuerdo de las mismas vivencias, para uno agradables, placenteras, para la otra, las pesadillas de su infancia y juventud.
La película cambia, cobra ritmo, el zoom se abre y muestra la vida de la joven, la relación con su madre… Empieza el rodaje.
Javier Bardem, el padre, interpreta a Esteban Martínez, un aclamado director de cine que quiere contratar a esa hija abandonada, Emilia, Victoria Luengo, para que sea la protagonista femenina de su próxima película, a la que quiere titular: Desierto . Estamos en el cine viendo una película y conociendo los interiores del rodaje de otra película. La que vemos en el cine es de verdad. La que se rueda es ficción.
Es la excusa perfecta para continuar con la narración de la convivencia laboral entre el padre director y la hija actriz. En el relato se desvelan las personalidades de los dos. La soberbia del padre que se convierte en violencia con los trabajadores a sus órdenes y la fragilidad de la hija, la inseguridad que no le deja ser ella misma.
Todo atrapa: el desierto, el calor agobiante, las tiendas de lona en cuyo interior el director y su directora de fotografía se protegen del sol y del aire para hacer su trabajo. Los actores que soportan horas y repeticiones de la misma escena bajo un sol abrasador y no solo los actores, también la legión de trabajadores que requiere el rodaje de una película. (Nos lo podemos imaginar leyendo los interminables créditos. Nos lo demuestra Sorogoyen en su 'Desierto' encerrado en 'El Ser querido'.
La música. ¡Maravillosa banda sonora!.
La desértica isla de Fuerteventura y el Atlántico que aquí es tranquilo, lento, como el transcurrir de los años en una niña que no entiende ni la violencia verbal, psicológica, gestual y física de un padre tirano acostumbrado a mandar, a ordenar y a que nadie le contrarie.
Interesante el papel de la directora de fotografía que interpreta la actriz Pepa Gracia. Solo una mujer se enfrenta al dictador y le deja plantado en mitad del rodaje porque no tolera el despotismo con el que Esteban Martínez trata a sus inferiores.
Y más que significativo el guiño a la traición del Gobierno de España al pueblo saharaui, cuando en 2022 claudicó ante Marruecos y reconoció que el desierto africano, colonia española durante décadas y abandonada a su suerte en 1975, pasaba a ser región autónoma de reino alahui.
Casualidades de la vida: España abandonó al Sahara por aquella Marcha Verde que los mayores recordamos y que fue la invasión de Marruecos a España, o sea, al Sahara. Engañó a los saharauis, porque en cuarenta años fuimos incapaces de convocar un referendum de autodeterminación y permitimos a esos pobladores del desierto que se doblegasen al gobierno marroquí. En agosto de 2026 se estrena en los cines la última película de Rodrigo Sorogoyen y los dos últimos días de julio, Marruecos permite la invasión de 70.000 personas, a la ciudad autónoma de Ceuta. Pero esto ya no es cine.
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