En el café de los viernes. Cinco amiguetes, tres varones y dos mujeres, alrededor de una mesa. Tres cafés con leche, un té negro y una cerveza, con tapas muy variadas. El día estaba soleado y el calor ya empezaba a jugarnos otra mala pasada. Como teníamos ganas de cháchara, empezamos con fuerza, como de costumbre.
—¿Habéis escuchado? Dice Ayuso que vienen curvas —empezó nuestro profesor de matemáticas a calentar el ambiente.
Yo no había escuchado ni leído nada y el resto de compañeros de tertulia había oído campanas, pero no sabían dónde. Total, que pedimos al matemático que nos explicara algo más. Y él lo resumió con una parrafada muy larga:
—Que el otro día, al finalizar una rueda de prensa, Ayuso dijo que vienen curvas. No dijo nada más y, como podéis imaginar, los periodistas y tertulianos han supuesto que se estaba refiriendo a las malas noticias que le esperan al Gobierno de la nación por lo que todos ya conocemos.
Agradecí las explicaciones y compartí con el grupo las únicas curvas de la carretera que yo conocía y que había padecido en mi infancia y juventud. Una de las más famosas era la curva, en forma de "zeta", a la salida de Riego del Camino, en dirección a Fontanillas de Castro, mi segundo pueblo, donde compartimos muchas historias con tíos, primos y amiguetes. El primero, ya lo saben, siempre será Santovenia del Esla, donde di los primeros pasos y empecé a descubrir la vida.
Las curvas son numerosas en todos los ámbitos de la vida. Están en la economía, en la política, en la escuela, en el hogar o incluso en la memoria. Por ejemplo, cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) anuncia que en Zamora ha seguido descendiendo la población y se ha incrementado el porcentaje de personas mayores, pensamos que vienen curvas. Si la polarización política, los insultos y las broncas son el pan nuestro de cada día en el Parlamento, entonces algunos dicen que hay que agarrarse bien por si acaso. Si en el colegio o en la Universidad se detectan casos de acoso escolar y nadie hace nada o mira para otro lado, como si con los demás no fuera el asunto, entonces eso es una curva muy peligrosa. O si echamos la vista atrás y repasamos nuestra vida, estoy seguro de que ustedes y yo encontraremos muchísimas curvas: parejas rotas, amigos que se han ido, familiares que ya no están con nosotros.
Nuestro filósofo de cabecera, que también estaba en el café, quiso poner un poco de filosofía a nuestras curvas. Recordó a Kierkegaard y una de sus frases más conocidas: "La vida solo puede ser comprendida mirando atrás, pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante". Y añadió que avanzar por la vida se parece a conducir de noche por una carretera llena de curvas: nunca sabemos qué encontraremos después del siguiente giro y, muchas veces, tenemos que seguir adelante sin conocer exactamente el camino.
También nos habló del taoísmo de Lao Tsé y de la palabra "Tao", que significa "el Camino". El taoísmo explica que la naturaleza y la vida no siempre avanzan en línea recta: también tienen giros, ciclos y curvas, como los ríos y las montañas.
¿Serían estas las curvas de Ayuso? Habrá que estar atentos. Por si acaso.
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