RO

Román Cendoya

¡Españoles: a la guerra híbrida!, por Román Cendoya

Image
No dejamos de escuchar que la situación de Ceuta es producto de una «guerra híbrida», pero nadie se ha parado a definir en qué consiste en el caso de la invasión de Ceuta. La invasión de Ceuta está organizada por el sátrapa de Marruecos que tiene sometidos, por los contenidos de sus teléfonos, al presidente del Gobierno, a algunos de sus ministros LGTB y a los vinculados a los negocios en Marruecos. Teniendo cautivo e inmovilizado al Gobierno de España, ha lanzado a parte de su población civil —un mix de jóvenes, desvalidos, mujeres y menores de edad— a ocupar el territorio como bombas humanas de explosión retardada. Y para el sostenimiento de la fuerza de ocupación utilizan, como soporte logístico de guerra, a las cómplices ONG financiadas por el Gobierno de España y españoles bien intencionados. El papel de las ONG en toda guerra e invasión es apoyar a las víctimas. En Ceuta apoyan a los invasores. Les dan agua, comida, electricidad para los móviles e incluso material explosivo para atacar a las fuerzas españolas. No puede ser y no debería ser tolerado. Esas ONG están recibiendo cientos de miles de euros del Gobierno para financiar la ocupación de Ceuta. Fuera ya. Nadie puede negar la asistencia a las niñas, los menores y desvalidos que han llegado de Marruecos. Las ONG que consideran que las víctimas son los marroquíes y africanos deberían instalarse al otro lado de la frontera que está junto a los asentamientos de ocupación. Como la distancia al país de origen es cero metros, que monten todos los servicios donde corresponde, que es Marruecos. Eso sería asistencia. Lo demás es colaborar con la invasión. El Gobierno de España no puede repeler esta invasión porque es parte de ella. El Gobierno cómplice ocupa territorios de Ceuta —como el puerto— para establecer de forma permanente el arsenal marroquí —invasores— por el tiempo que considere oportuno el invasor que no recibe ni los cadáveres. Todas las decisiones que toma Pedro Sánchez sobre Ceuta favorecen claramente al invasor. Es el cómplice necesario porque Mohamed VI lo tiene absolutamente sometido. Sánchez dice que, por responsabilidad, no puede acusar a Marruecos porque no tiene pruebas. Pero con absoluta irresponsabilidad, sí acusa de la invasión, sin aportar ninguna prueba, a Rusia, Israel, las redes sociales y si hace falta hasta a los minions. Esta invasión puede ser la forma de presionar a Sánchez para que, de una vez, haga jurídicamente válida la cesión del Sahara a Marruecos. Sánchez envió el 14 de marzo de 2022 la carta de cesión del Sahara —una vez que supo que estaban grabados él y su entorno personal y político—. Sin embargo, esa carta tiene el mismo valor legal que su palabra: ninguno. Mohamed VI sabe que a Sánchez le queda menos de un año y aprieta el acelerador para intentar forzar que este Congreso dé validez a la carta. Un imposible total. A Sánchez, traicionar al pueblo saharaui le importa lo mismo que traicionar al pueblo español. Pronto se sabrá parte de lo que tienen los teléfonos. A Mohamed no se le chulea y como compensación pretende quedarse con Ceuta y que le cueste el mandato de Sánchez. Está amortizado. Por eso, la ciudadanía española es la única que puede resolver esta guerra híbrida. Es una guerra en la que nos corresponde a la población civil de forma individual, asociaciones, instituciones, partidos de oposición… actuar ante la ausencia de la autoridad. No basta con ir a las concentraciones, hay muchas más cosas que hacer. Los ciudadanos podemos actuar no gastando ni un euro en productos procedentes de Marruecos. Habría que poner a circular por redes todas las marcas que vienen de allí. Nada de turismo en el país invasor. Hay alternativas, Argelia o Túnez. España es el segundo país de origen de los visitantes a Marruecos. No tiene ningún sentido visitar y apoyar la economía de quien te invade. Y, por supuesto, ningún apoyo a las ONG que se dedican a dar auxilio a los invasores en Ceuta, como Cruz Roja, ACEM, Convive… Ninguna cuota. Nada de sorteos del oro. La solidaridad de los españoles pasa por la instalación de sus mesas de reparto al otro lado de la frontera. Boicot a todas las empresas que el Gobierno de Sánchez está contratando para montar «El Asentamiento Mohamed Sánchez» en Ceuta. El colaboracionismo debería ser perseguido. Habría que desenmascarar y hacer pública la lista de todos los lobistas y propagandistas españoles al servicio de Marruecos. Los Bono, Zapatero, Moratinos, López Aguilar, la consultora Acento, con todos los ex altos cargos del PP y del PSOE, periodistas, empresarios… Los colaboracionistas traidores a España deberían sufrir la vergüenza pública y su aislamiento social. En cuanto a las decisiones políticas de las diferentes administraciones, además de lo anunciado en el Congreso, sería importante que Marruecos notara el impacto de sus actos. Habría que anunciar que las remesas a Marruecos, principal fuente de financiación del país, tendrán una retención del 25 %. Las tasas de uso de los puertos, para la importación de productos de origen Marruecos y durante la «Operación Estrecho», deberían aumentarse en un porcentaje tan alto como para pagar toda la recuperación y regeneración de Ceuta. Igual que con Sánchez hemos tenido un apagón nacional, no estaría de más activar el «off» al cable de suministro eléctrico al espacio Mohamed VI. Es más del 10 % de su energía. Marruecos es el mayor financiador de mezquitas en suelo español. Qué pena, ya no se debe conceder ni una sola licencia más. Y además, los ayuntamientos podrían revisar las licencias de actividad de las mismas por ser lugares de colaboración y exaltación de la fuerza invasora. Hay que seguir exigiendo que, en vez de usar el puerto de Ceuta, se acomode a todos los invasores en CIES flotantes para la resolución rápida de los expedientes. Aunque no tiene ningún sentido que en una circunstancia extraordinaria, como es una acción de guerra «híbrida», en vez de aplicar la legislación especial de guerra se siga aplicando la legislación ordinaria, que no es más que otra forma de colaborar con la invasión. Ante el riesgo real de otras oleadas de invasión, no estaría de más electrificar las vallas y sembrar de minas todo el perímetro con Marruecos. Ya sé que España firmó el Tratado de Ottawa de 1997 en contra de las minas personales. Yo soy contrario a ellas. Pero ante conductas invasoras hay que defenderse. Polonia, Eslovenia, Corea… se protegen de sus vecinos minando el terreno. Prefiero un campo de minas a que Mohamed VI, junto con Pedro Sánchez, se lleve una parte de España a Marruecos. Jamás pensé que, siendo Europa, nos iba a tocar luchar en una guerra. No es odio, ni ser facha. Es sencillamente hacer lo que hay que hacer: a la guerra híbrida, españoles.
¡Españoles: a la guerra híbrida!, por Román Cendoya
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.