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También hay que saber quitarse la armadura

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Durante muchos años aprendí a salir al mundo con armadura. No porque quisiera pelear con él, sino porque entendí muy pronto que necesitaba estar preparada para sostenerme sola. Después del divorcio de mis padres vi a mi mamá salir de una relación prácticamente sin nada, con una mano adelante y otra atrás, sin independencia económica y, todavía más grave, sin las herramientas necesarias para siquiera saber cómo volver a empezar. Yo decidí que eso nunca me pasaría. Estudié, trabajé, construí una carrera, generé mi propio dinero y aprendí a resolver. Como muchas mujeres de mi generación, convertí el 'yo puedo sola' en una declaración de independencia. Y durante mucho tiempo esa frase fue exactamente eso: libertad. Pero las armaduras tienen un problema: después de usarlas durante demasiado tiempo, podemos olvidar que se pueden quitar. Las mujeres hemos tenido que conquistar muchos de nuestros espacios en son de lucha. Hemos demostrado que podemos dirigir empresas, mantener familias, tomar decisiones, generar patrimonio y ocupar lugares que durante generaciones nos dijeron que no nos correspondían. Para llegar ahí desarrollamos músculos extraordinarios: resistencia, autonomía, capacidad de resolución, control, fortaleza. El problema no es haberlos desarrollado. El problema sería creer que tenemos que utilizarlos todo el tiempo. Porque entonces 'yo puedo sola' deja de significar 'soy capaz de sostenerme' y empieza a significar 'no puedo permitirme que nadie me sostenga'. Y eso es otra cosa. ¿Qué pasa el día que no puedes? ¿Qué pasa si pierdes el trabajo, si tu negocio atraviesa una crisis, si te enfermas o si simplemente estás agotada? ¿Qué pasa el día que necesitas que alguien te rescate por un ratito? ¿Puedes permitirlo sin sentir que has fracasado? ¿Puedes decir 'hoy no puedo' sin sentir que dejaste de ser la mujer fuerte que construiste? Quizá ahí aparece una de las contradicciones más profundas de la hiperindependencia: nos dio enorme libertad hacia afuera, pero puede quitarnos la libertad de vulnerarnos hacia adentro. Ser vulnerable no significa ser débil. Significa poder reconocer que no somos invencibles. También necesitamos espacios donde no tengamos que demostrar nada. Relaciones en las que podamos bajar la guardia. Personas frente a las cuales podamos decir 'tengo miedo', 'no sé qué hacer', 'ayúdame', 'hoy necesito que tú puedas por mí'. Necesitamos poder ser sostenidas. Y ser sostenida no significa ser mantenida, subordinada ni dependiente. Significa confiar lo suficiente en otra persona como para permitirle acompañarnos cuando nuestras propias fuerzas no alcanzan. Quizá por eso me interesa tanto cuestionar la forma en que hablamos de independencia. Porque la independencia económica de las mujeres sigue siendo una conquista indispensable. Nos permite elegir, irnos, quedarnos, decidir y construir nuestra propia vida. Pero la independencia no debería exigirnos una fortaleza permanente. Hay lugares a los que tendremos que seguir llegando con armadura. Espacios donde todavía habrá que defender una posición, levantar la voz o demostrar que pertenecemos. Pero también necesitamos lugares donde podamos colgarla. Una pareja. Una familia. Una amistad. Una red de apoyo. Espacios donde no se nos valore únicamente por nuestra capacidad de resolver, producir, cuidar o sostener a otros. Porque vivir permanentemente preparadas para la batalla tiene un costo. El cuerpo y la mente no están hechos para permanecer indefinidamente en estado de alerta, exigencia y control. No podemos vivir como si todo dependiera siempre de nosotras. No podemos ser amazonas de tiempo completo. Tal vez la verdadera evolución de nuestra independencia no sea dejar de decir 'yo puedo sola', sino dejar de necesitar demostrarlo todos los días. Saber que puedo sola me hace libre. Saber que también puedo quitarme la armadura, vulnerarme y dejar que alguien me sostenga cuando lo necesito, quizá me hace todavía más libre. Por Ana de Saracho, fundadora y CEO de 'Yo en Gestión 360°' y del programa HABITARTE mail: holaana@anadesaracho.com | LI: Ana de Saracho | IG: @adesaracho PAL
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