Viacha, una ciudad industrial del departamento de La Paz, está de luto por las muertes y heridos por las potentes explosiones que destruyeron todo a un kilómetro del Centro General de Mantenimiento del RAM-2 'Bolívar'. El dolor de estas pérdidas es inmenso para los viacheños y Bolivia.
Por años, este municipio paceño ha sido un proveedor de materiales para el desarrollo de las grandes ciudades de Bolivia debido a la existencia de yacimientos de arcilla que han permitido el funcionamiento de empresas de cemento, cerámica y otras. Sin embargo, la tragedia ha desnudado el abandono en el que se encuentran los municipios de las ciudades intermedias. Y, también, las unidades militares, que en los últimos años se han convertido en noticia por la sustracción de armamento bélico sin que nadie explique cómo es posible que esto ocurra en recintos altamente vigilados. Aunque son circunstancias diferentes, también, hay que recordar la tragedia del avión Hércules, que dejó luto en la población civil de la ciudad de El Alto.
El testimonio del alcalde de Viacha, Jenrry Patzi, sobre la doble tragedia que sufrió su municipio, primero por las explosiones y después por la falta de condiciones para atender a las víctimas, es una prueba del abandono y la falta de priorización de las necesidades de la población.
Visiblemente conmovido por la tragedia, el munícipe denunció que Viacha no tiene un hospital con las mínimas condiciones para salvar vidas.
'Hemos mandado a todos los heridos al hospital de segundo nivel, que no tiene nada de segundo nivel porque no está acreditado. Y desde ahí estamos ya mandando a la ciudad de El Alto y a la ciudad de La Paz', reclamó.
Además, lamentó el trato injusto que reciben los municipios que producen frente a los que bloquean. 'En otros lugares bloquean, otros se callan con un estadio, con una doble vía, y Viacha, una ciudad que produce. ¿Nos dan algo a cambio? Pidieron, pero nunca recibieron nada', cuestionó. Tan dramáticos fueron los primeros minutos de la tragedia, porque Viacha no tenía ni ambulancias para socorrer a los heridos con quemaduras, mutilaciones, contusiones y en shock por las explosiones.
Si bien, hay indicios de que una de las explosiones se debió a la acumulación de pólvora negra, producto de los decomisos de juegos pirotécnicos que por ley se deben entregar a las Fuerzas Armadas para su confinamiento, el caso tiene que investigarse a fondo.
La tragedia en Viacha y Bolivia no puede reducirse al recuento de víctimas fatales, heridos y daños materiales; sino, que debe merecer una investigación profunda y especializada que establezca responsabilidades y que principalmente identifique las causas para que no se esté desastre no se repita nunca más.
(0)Comments