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Hablemos de García Luna

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PRIMER TIEMPO: Cuidado con lo que se pide. ¿Por qué no hablan de Genaro García Luna?, se reclamó a la prensa desde el Zócalo al cerrar una semana terrible por las secuelas de la asonada política de Rubén Rocha Moya y la incredulidad del oficialismo ante los crecientes datos que el expresidente Andrés Manuel López Obrador, estuvo detrás de su intento por regresar a la gubernatura. Quería borrarse toda la conversación sobre Rocha Moya y metieron al jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, Omar Reyes, para un desesperado intento por desviar la atención y regresar con el villano favorito de la 4T: Genaro García Luna. Mencionar su nombre ya estaba dando rendimientos decrecientes, pero ¿de qué más podrían asirse? Reyes habló del caso de éxito en la recuperación de recursos de procedencia ilícita, citando a García Luna. De unos 70 minutos que duró aquella mañanera hace dos viernes, 19 fueron dedicados a García Luna. ¿Por qué no hablan de este personaje?, urgió la presidenta a la prensa. ¿Por qué son hipócritas y hablan de Morena como un narco gobierno?, reclamó. Su petición llevaba un alto riesgo. Se puede hablar sin problema de García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón y condenado en octubre de 2024 por en una corte federal en Brooklyn a 38 años de prisión por los delitos de narcotráfico, delincuencia organizada y por colaborar con el Cártel de Sinaloa. García Luna, que se encuentra recluido en la prisión Supermax de Colorado, y fue sentenciado a partir de los testimonios de miembros del Cártel de Sinaloa a los que había combatido y encarcelado -para ser luego extraditados-, incluido Jesús El Rey Zambada, hermano de Ismael El Mayo Zambada, el exjefe de esa organización criminal. Su testimonio fue una reiteración de lo que declaró en el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán a finales de 2018, en donde también dijo que había entregado 7 millones de dólares a la campaña presidencial de López Obrador en 2006. Mismo testigo, misma acusación. La que formuló contra García Luna lo acabó; la de López Obrador está activa y, teóricamente, si fuera juzgado en Estados Unidos, terminaría de vecino de García Luna, porque su palabra tendría el mismo peso y valor que lo tuvo con el exsecretario. En México, donde celebraron las acusaciones contra García Luna por parte de criminales, han dicho que son infamias desestabilizadoras de la derecha internacional, cuando las mismas personas imputan a López Obrador. Ese discurso puede funcionar en México, aunque cada vez menos, pero no impedirá que, si López Obrador llegara a juicio en Brooklyn, su destino sería el mismo: cárcel perpetua. 2°. TIEMPO: Tiro por la culata. El 9 de diciembre de 2019, los marshalls detuvieron en Dallas, a donde había ido a dar una asesoría, al exsecretario de Seguridad Pública Genaro García Luna. Para su sorpresa, dentro de sus primeras 24 horas antes de ser trasladado al Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn, a donde fue trasladado casi de inmediato, recibió cuatro ofertas de la Fiscalía Este de Distrito para imputar de colusión con el narcotráfico a los expresidentes Carlos Salinas, Vicente Fox y Felipe Calderón, a los procuradores y procuradoras de 1988 a 2018, así como a todos los secretarios de Hacienda y algunos de Gobernación, a líderes del PRI y el PAN, a legisladores, a 10 líderes empresariales -el número uno era Carlos Slim-, y a una decena de dueños de medios y periodistas. En todas las ocasiones García Luna se negó, pero la Fiscalía no se dio por vencida. En la quinta reunión le ofrecieron que pasaría solo cinco meses en prisión y que al salir el gobierno de Estados Unidos le repararía todos los gastos y dinero que le habían congelado. El fiscal le dijo a García Luna que estaba listo el avión en que llegó para que viajaran a Nueva York una vez firmado el acuerdo y realizar la audiencia donde se declararía culpable y comenzaría a correr el plazo. Con ello no tendría juicio y saldría libre, su libertad en mayo de 2020, convertido en millonario. García Luna rechazó la propuesta. 'No voy a acusar a personas de las que no tengo ninguna información que estén coludidas con el narcotráfico', les dijo. El fiscal estaba sorprendido. No había sido iniciativa de su gobierno, sino una petición del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, le dijo. En ese entonces estaba Estados Unidos metido en la campaña presidencial -en la que Donald Trump buscaba la reelección- donde la migración era eje del debate, y la oferta se remontaba a dos semanas antes de tomar posesión López Obrador, cuando el canciller designado Marcelo Ebrard habló con el secretario de Estado, Mike Pompeo, para que México recibiera a miles de inmigrantes rechazados por Estados Unidos, lo que se concretó en junio de 2019. Trump no ganó, pero el nuevo presidente, Joe Biden, no cambió los términos que se plantearon en Dallas en 2019. Incluso, poco antes del juicio que empezó a finales de enero de 2024, los fiscales volvieron a presentarle la oferta, por séptima ocasión. García Luna nuevamente la rechazó y se negó a declararse culpable. Para López Obrador el intercambio que le propusieron los fiscales a García Luna, tenía un altísimo valor estratégico. De haber imputado a los mexicanos en la lista que le presentaron a cambio de su libertad, habría provocado el colapso del sistema político mexicano que tanto había deseado López Obrador, sin ensuciarse las manos. No logró su objetivo y ahora, en la paradoja más caprichosa de su vida, es él quien, con los mismos testigos y otros más criminales, podría terminar en la cárcel. 3er. TIEMPO: ¿Y Peña Nieto? Ante la pregunta de ¿por qué hablar solo de Genaro García Luna y no del expresidente Enrique Peña Nieto?, la respuesta es que, en realidad, no se puede hablar de uno sin hablar del otro, como lo hizo jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, Omar Reyes, cuando mencionó la recuperación de 6 millones de dólares de la familia Weinberg, de un total de 500 millones detectados en contratos simulados y empresas fachada de su empresa Nunvav. La familia Weinberg es pariente de Julia Abdala, pareja de Manuel Bartlett, muy cercano a López Obrador, y cuando se casó su primo Alexis, hijo del fundador de la compañía, compartieron mesa con García Luna. El exsecretario trabajó con ellos como proveedores de equipo de seguridad, pero de acuerdo con lo que dijo la presidenta, los delitos de lavado de dinero por lo que lo acusaron, no fue durante su periodo como servidor público, sino como consultor privado durante el gobierno de Peña Nieto, y en especial en el área del sistema de prisiones, que estaba bajo la responsabilidad del entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien les dio contratos a los Weinberg por unos 4 mil millones de pesos, quienes a su vez subcontrataron a la empresa de García Luna por servicios que se estiman en 40 millones de pesos. En la mañanera, los nombres de Peña Nieto o de Osorio Chong no fueron tema. Los Weinberg tuvieron una relación estrecha con ese gobierno, pero cuando López Obrador enfiló las baterías contra García Luna y el expresidente Felipe Calderón como instrumentos para su cohesión y fortalecimiento de su relato, ya había forjado un pacto con el expresidente priista durante la campaña presidencial de 2024 para sacrificar al candidato del PRI, José Antonio Meade, a cambio de impunidad. El pacto fue inviolable durante el sexenio de López Obrador y Sheinbaum ha respetado ese acuerdo. García Luna tuvo una relación estrecha con los Weinberg, como también la tuvo con algunos de los más importantes proveedores de la Secretaría de Seguridad Pública, como Héctor Slim, que al haberle entregado el contrato para establecer la red de comunicaciones sobre la que corría Plataforma México, le garantizó que su tío le entregara la dirección de Teléfonos de México. Slim, que tenía una relación familiar con García Luna, ha negado en público conocerlo, y el régimen obradorista nunca investigó si en esa adjudicación se dieron irregularidades. La relación con Samuel y Alexis Weinberg también era cercana, y cuando se mudó a Florida, le prestaron una de sus casas al norte de Miami y lo ayudaron a establecerse en Estados Unidos. Volver a tocar el tema de manera preponderante en el Zócalo pese a las recomendaciones de no hacerlo porque estaban dando resultados negativos, mostró el grado de desesperación porque la conversación sobre 'narcogobierno' está perdida y no hay forma de revertirla. García Luna ya no da. La realidad de los políticos de Morena vinculados con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, no son historia, sino un relato que añade capítulos todas las semanas. rrivapalacio2024@gmail.com X: @rivapa_oficial
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