El problema de corrupción política en México tiene su origen en la confusión de dos palabras: Lealtad y Complicidad, pues hay quienes, pensando que son leales, simplemente son cómplices.
Del diccionario:
Lealtad; calidad de leal'. (Fidelidad, nobleza, franqueza, amistad, honradez, devoción, adhesión, cumplimiento, observancia).
Complicidad: Cualidad de cómplice. (Connivencia, cooperación, colaboración, acuerdo, participación, conchabanza, confabulación.
De la IA: 'Se es leal cuando se apoya, respeta y acompaña a una persona basándose en principios éticos y valores positivos, incluso en los momentos difíciles, sin cruzar la línea de la moralidad. Se es cómplice cuando se encubre, tolera o participa en actos incorrectos, deshonestos o ilegales con tal de proteger o complacer a alguien.'
Me explico con palitos y bolitas:
Un político es leal al partido o a sus correligionarios cuando protege valores de 'verdad', no cuando protege robos o fraudes o cuando avala actos de corrupción; quién avala actos de corrupción es cómplice, no es leal.
Un militar es leal cuando defiende la constitución, no cuando obedece a un gobernante o dirigente corrupto, desleal, traidor o fraudulento.
Una institución de seguridad es leal, cuando defiende la ley y protege a la ciudadanía, no cuando oculta expedientes o no inicia investigaciones para proteger a políticos, gobernantes o dirigentes deshonestos.
Un juez es leal cuando defiende la legalidad, no cuando actúa en beneficio de compromisos políticos o al servicio de dirigentes, políticos, partidos y gobernantes corruptos.
En una palabra, México será un mejor país, cuando dejemos de confundir las complicidades llamándolas lealtades, en otras palabras, cuando dejemos de avalar u ocultar actos de corrupción bajo la premisa de que somos leales o que le debemos la posición y el compromiso a un líder, delincuente o a un financiador electoral que nos impulsó.
Finalmente y como corolario, cualquier presidente o presidenta de México será leal, cuando en función del interés nacional no cometa actos de traición, al tiempo que cumpla con la ley, defienda la constitución y deje de proteger a compañeros y excompañeros de militancia o de partido que son corruptos, ladrones, fraudulentos o inmorales;… de otra manera será cómplice… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador.
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