Llevo un cuatrimestre justo con una gratitud pendiente: la que debo a Benigno Pendás por el envío de su "Jovellanos, Ilustración para españoles". Razón: acertar en qué decirle. Es un libro a leer con gratitud, desde luego, por el gran esfuerzo y por el fruto, enaltecido por la buena prosa y la amenidad. Pero sería descortés no hacer críticas o señalar lagunas. Opto por éstas y apunto solo dos. La primera, no indagar a fondo en las causas del carisma insuperable de Jovino en la sociedad de su tiempo, tanto que la reacción lo tiene en prisión 7 años, sin juicio, acusación ni recado de escribir, para incomunicarlo. La segunda, no haber resaltado cuánto deben desafueros como este, que en 1801 romperá su vida, a la cacería contra la ilustración católica -con el pretexto del Sínodo de Pistoia- emprendida años antes por Pio VI (Bula Auctorem Fidei, 1794). La mano que mece la cuna.
(0)Comments