En China no suelen recordar tanto las fechas de los fallecimientos, sino más bien la de los nacimientos. Por eso, acaso, los 50 años de la muerte del principal dirigente chino del siglo XX (por el impacto notable en la Revolución que lideró, muy superior al primer Presidente de la fallida República, Sun Yat-sen, y porque sin 1949 y sus logros no hubiera sido posible luego la también gigantesca Reforma y Apertura de su sucesor Deng Xiaoping) no tiene tantos recordatorios en estos días.
Mao Zedong, nacido en la provincia de Hunan en 1893 y fallecido en Beijing el 9 de septiembre de 1976 –el próximo miércoles se cumple media centuria– fue el hombre del siglo XX en China, con sus logros fundamentales y sus errores, estos últimos notablemente propagandizados por la leyenda negra con la que se intentó demonizarlo.
En la China actual, tan distante de la que él vivió y ayudó a construir tras un siglo de humillaciones por parte de potencias extranjeras, este año hubo una exposición en su homenaje en una universidad de Xi'an durante el mes de abril, y a partir de ahí varias acciones preferentemente culturales o académicas descentralizadas, no tanto oficiales. Por ejemplo, una en el mes de julio en el Hunan Building de Beijing (el acto '1976–2026: medio siglo en memoria de Mao Zedong, Zhou Enlai y Zhu De' –otros dos importantes líderes de la revolución china fallecidos el mismo año, que marcó un fin de ciclo) o un documento del gobierno de Fujian donde impulsó a organizaciones educativas a realizar actividades de educación política e histórica sobre Mao y sus circunstancias, entre varios homenajes más. En los aniversarios de nacimientos es distinto, hay más pompa oficial. Por ejemplo, en el 130° del de Mao, en diciembre de 2023, el Comité Central del Partido Comunista celebró un gran simposio en el Gran Palacio del Pueblo, con el Presidente de la Nación y secretario general del Partido Xi Jinping como orador principal.
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