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José Manuel Meneses Ramírez

CANIS PUGNAX: El cerro del Chumil un regalo a la imaginación ignorado por la Secretaría de Turismo de Morelos

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El Peñón de Jantetelco es una mojonera natural entre Morelos y Puebla. La inmediación del también llamado cerro del Chumil es parte de una visión única que surge a 1878 msnm desde el Valle de Amilpas. Una pareidolia tan marcada que sobrecoge a quien concentra su mirada en la caprichosa forma de la piedra. Un motivo para recordar con los versos que Pablo Neruda le dedicó a América: '…te amo en tus recónditos espacios, en tus cerros de piedra y poderío y en tus ríos atávicos y eternos.' Sin embargo, la literatura decimonónica nos ha dejado menciones a este cerro, pensemos a manera de ejemplo en Los plateados de tierra caliente (1891) o en la Benemérita comedia del cura don Mariano Matamoros (1871). Se dice que el peñón de Jantetelco es un gorila viendo al cielo. Parte de un paisaje que matiza la llanura que baja desde el Popocatépetl, abriendo cañadas y hondonadas que definen la vida de un puñado de pueblos que titubean ante el capricho de la geografía política. Importantes poblaciones se han integrado a la vida bajo el cobijo de estos grandes señores. Digo señores porque, en efecto, las montañas tienen vida entre nuestra gente, y su caracterización es un rasgo distintivo en el altiplano central. Como otros promontorios, el peñón del Chumil está rodeado de leyendas, una de ellas señala que el cerro esconde un reino interno lleno de riquezas, una bóveda que se abre brevemente y una vez al año. Este tipo de leyendas se repiten en otras locaciones como puede ser el Cuatlapanga en Contla, Tlaxcala o el cerro del Pizarro en Tepeyahualco, Puebla. Jantetelco, Amayuca, Jonacatepec y otros pueblos han recibido la bendición de este referente pedregoso y de las aguas que bajan desde el volcán a través de la barranca de Amatzinac. Por si fuera poco, la cabeza de simio ha sido testigo de grandes acontecimientos. Su cercanía con la zona de Chalcatzingo nos deja ver la importancia del lugar y nos hace pensar en sus funciones rituales para los antiguos habitantes de sus inmediaciones. No solo eso, pues podemos pensar en las subidas y bajadas de los diversos bandos independentistas, realistas y, posteriormente, de los revolucionarios. No es difícil imaginar al padre Morelos en sus exploraciones hacia la mixteca. Por aquí debió pasar cuando se dirigió a Izúcar y se batió a cuchilladas en las inmediaciones de la Galarza. Pasajes que la historia describe como las heroicas visitas a Izúcar para escribir algunas de las páginas más sobresalientes de la insurgencia. Además, Jantetelco es cuna de Mariano Matamoros, uno de los personajes más alucinantes del olimpo de los héroes nacionales y cura de la Iglesia local desde diciembre de 1807. ¿Qué más observa un gorila a medio camino entre Puebla y Morelos? Su actitud orgullosa nos indica la riqueza que alberga, entre todo, se puede destacar la Tillandsia chalcatzingensis, una especie que solo crece en sus laderas y que fue inmortalmente representada en los petroglifos de Chalcatzingo. Desde luego, el cerro del Chumil observa hacia un cielo despejado, una bóveda que permite actividades recreativas y una experiencia de regreso a la naturaleza. Todo un universo de experiencias ignoradas por la Secretaría de Turismo de Morelos. Así ha ocurrido con el Centro Ecoturístico del Cerro del Chumil, un parque que ofrece actividades como senderismo, ciclismo de montaña o la observación de la naturaleza, específicamente, vegetación de selva baja caducifolia. Una oferta que ha tenido que sobrevivir con su propia fuerza, para variar, en el abandono de nuestras autoridades. La Secretaría de Turismo estatal no atina a señalizarlo, ni a ubicarlo dentro de una oferta real y, mucho menos, a promoverlo más allá de la superficialidad de una visita (publicada en la página del gobierno del estado el 18 de agosto de 2025) que los altos funcionarios han confundido con promoción de fondo. Dos carreteras atenazan al promontorio en su eterna mirada hacia el sur: la super autopista siglo XXI y la carretera federal Cuautla-Izúcar de Matamoros. En la convergencia de ambas, los viajeros disfrutan de estas maravillas naturales y del recuerdo de cómo se forjó el país que conocemos y de las riquezas que lo hacen único. Se trata de otra maravilla del estado de Morelos que desafía el paso del tiempo y que, a pesar del abandono y la ignorancia oficial, nos invita a recorrerla. * Nahuatlato, filósofo y politólogo.
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