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Cristo Rey, cámaras y acción

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Resume e infórmame rápido Escucha este artículo Audio generado con IA de Google 0:00 / 0:00 1 x Y sigue el espectáculo, ahora desde la seguridad. A la usual puesta en escena de lo decomisado, que hemos visto tantas veces en la historia colombiana, se agregan unas bolsas blancas. De la Espriella camina entre cadáveres con su walkie-talkie, perfectamente disfrazado de militar. La escena es como mínimo inaceptable. Por lo mismo, De la Espriella aprovechó para hacer una rueda de prensa. Algunos han hablado de 'crueldad', de 'barbarie', de falta de humanidad. Otros aplauden. Después de todo a esto vinieron. Honestamente, las voces de sorpresa ante la estética de botín militar son difíciles de entender. ¿Qué tipo de puesta en escena republicana, edulcorada y respetuosa de las buenas maneras de la guerra y el derecho internacional humanitario se esperaban de una persona a la derecha de Álvaro Uribe? Aquí también hay, además, interpretaciones que no concuerdan, que no le hablan a la realidad en la que estamos ni evocan el lugar hacia el que nos dirigimos. ¿Empleó esta maniobra visual De la Espriella, basada en la Operación Azarías en Miraflores (Guaviare) contra el líder de las disidencias del Frente Carolina Ramírez, para dirigirse a los violentos? ¿Es este el tipo de mensaje que hará que las disidencias y demás grupos violentos se lo piensen dos veces? Por supuesto que no. Vienen más. Bukele se hizo famoso continentalmente justamente por mostrar sus megacárceles con presos rapados y sin derechos humanos. Toda la escena del irrespeto a los cuerpos abatidos está ideada para lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Comunicarle el milagro a la gente de la patria. 'No creo que le dé más popularidad, ni lo haga mejor estratega', opina Ariel Ávila desde la oposición, sobre la escena que nos convoca, seguramente con las mejores intenciones. Pero de nuevo: no y tampoco. De lo que se trata para el presidente De la Espriella es justamente de alimentar su popularidad con la receta vendida desde el inicio. Y por supuesto que funciona. Sobre la estrategia militar discutamos... pero la estrategia comunicativa, que manda la parada, es igualmente exitosa. Sin ir muy lejos aquí estamos todos reaccionando en caliente en redes sociales, editoriales y columnas como esta, que ya cayeron en la trampa. La imagen de De la Espriella paseándose entre los cadáveres fue publicada innumerables veces. Incluso y sobre todo para denunciarla. No importa lo espeluznante que resulte ver a un presidente jactándose de los cadáveres que logró apilar, son dos culturas visuales las que se enfrentan. Por un lado, tenemos la denuncia y visualización de los exabruptos de la política de Seguridad Democrática de Uribe, que bajo el pretexto de la lucha contra la guerrilla permitió los desmanes que llevaron a los falsos positivos y los desplazamientos relatados por los informes finales del Centro de Memoria Histórica y la Comisión de la Verdad (la culebra sigue viva, decía el expresidente). Por el otro tenemos el relato celebratorio y aplaudido de la continuación de la misma receta guerrerista, ahora multiplicada por las armas digitales. La estrategia militar merecería un comentario aparte e informado por las voces que conocen. La seguridad, sin embargo, sigue siendo un tema poco atendido por muchos de los que nos decimos indignados con las maneras de comunicar los trabajos de los militares. De la Espriella tiene una gran hoja en blanco, que ya firma con el belicoso '¡viva cristo rey!', para ejecutar su agenda de extrema derecha y socializar las conquistas militares con todos los juguetes informativos de los que dispone.
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