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M. En D. Primo Blass

Viejas costumbres y cultura de paz

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'Vivimos siempre bajo el peso de las viejas y odiosas costumbres de nuestros antepasados bárbaros.' Frase atribuida a Guy de Maupassant Con la llegada del nuevo ciclo escolar se vuelven a reiniciar los rituales de siempre. Compra de uniformes y de útiles escolares, forrar libros y cuadernos, pagar, sin chistar, la 'cuota' solicitada para las necesidades de las escuelas; recontrataciones y contrataciones de personal académico en las instituciones educativas particulares, y en este caso en especial, también se conservan las viejas costumbres de no entregarles un original del contrato de servicios y obligan a los profesores a trabajar en otro tipo de modalidad que aquella que les habían explicado al momento de la contratación. Y si a algún profe se le ocurre pedir una copia de su contrato, le dan cualquier tipo de pretexto para negárselo. Y, además, lo tildan de conflictivo. Estos solo son dos de los rituales que tenemos en nuestra sociedad, y, de los cuales, nunca nos cuestionamos si están bien o mal, bueno, y los que lo hacemos, vuelvo a insistir, nos tildan de conflictivos. Lo que quiero hacer notar con estos dos ejemplos es que seguimos las mismas viejas costumbres por varias razones: comodidad, 'así siempre han sido las cosas', 'para que me meto si solo voy a ganar enemistades, o. tal vez, ya ni se cuestiona uno, porque así ha sido siempre. Edward de Bono, uno de mis autores favoritos, argumenta (en sus libros 'creatividad' y 'creatividad seria', que las estructuras sociales, costumbres y sistemas de pensamiento actuales se han vuelto obsoletos porque el cerebro humano está diseñado para crear patrones rígidos basados en la experiencia pasada, lo que nos vuelve complacientes y bloquea nuestra adaptación a los tiempos modernos. De Bono señala que muchas de nuestras costumbres sociales e institucionales no se crearon porque fueran las mejores opciones absolutas, sino que surgieron como respuestas temporales a situaciones del pasado. Con el tiempo, la sociedad cae en el mito de la "evolución natural", asumiendo con complacencia que si algo ha sobrevivido hasta hoy es porque funciona bien. El autor afirma que esto genera estructuras obsoletas que necesitan ser rediseñadas activamente desde cero, en lugar de seguir parchándose. A nivel biológico, De Bono explica que el cerebro es un sistema de información autoorganizado que busca la eficiencia creando "autopistas de pensamiento" (patrones). Cuando una costumbre o regla social se establece, el cerebro la sigue de manera automática. Por lo tanto, la sociedad continúa repitiendo viejas rutinas, no por falta de inteligencia, sino por la tendencia natural de la mente a elegir el camino conocido más cómodo. En México tenemos aversión a los cambios. La cultura de la "Inercia de la Continuidad" (El "Siempre se ha hecho así") se conserva de tal manera, que, insisto, nadie se pregunta por qué las cosas son como son o si debemos cambiar algunas de ellas. Pondré los siguientes ejemplos: La costumbre institucional: En la burocracia y las oficinas mexicanas, es común perpetuar trámites excesivos o dinámicas jerárquicas muy rígidas bajo el argumento de que "así está en el manual" o "así ha funcionado siempre". El diagnóstico de De Bono: El autor señala que mantener un proceso solo porque "funciona de forma aceptable" es la mayor trampa de la mente. Al no estar visiblemente "roto", el sistema bloquea activamente el costo de oportunidad de crear un diseño más simple, digital y directo, obligando a los ciudadanos a perder tiempo en estructuras del siglo pasado. En el caso de los maestros que contratan en las escuelas privadas y que no les entregan un original del contrato utilizando pretextos varios como: no le podemos entregar el contrato porque 'tiene derechos de autor' y se lo pueden 'piratear', está establecido claramente en el artículo 24 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) que el patrón está obligado a entregarte una copia de tu contrato, ya que estipula que las condiciones laborales deben hacerse por escrito al menos en dos ejemplares, de los cuales uno debe quedar en poder de cada parte. Si no te entregan un ejemplar de tu contrato, no te preocupes. El Artículo 26 de la LFT señala que, si el patrón no cumple con darte el documento por escrito, tus derechos laborales no se pierden y la falta se le atribuye completamente a él. Pero tú debes tener antecedentes de que lo solicitaste. Esto puede ser de manera escrita o, como lo ameritan los tiempos que vivimos, por mensaje de whatsapp a la persona correspondiente. Esto, junto a muchas otras 'costumbres sociales y laborales que tenemos, nos pone obstáculos para vivir dentro de una cultura de paz, porque vivimos en desconfianza con el otro. Debemos llegar a un punto en que la transparencia sea el requisito mínimo indispensable para vivir en paz y en concordia. ¡Las cosas claras!
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