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Ignacio Martínez

Escupir al cielo

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Gamberros de toda condición se adueñan de los estadios de fútbol. Anónimos y cobardes en medio de la multitud, dan rienda suelta a impulsos emocionales. Un desahogo gratuito, amparado en la libertad de expresión, que solo censuran los ofendidos. Es como escupir al cielo; hoy celebras, mañana te enojarás. El viernes, en La Cartuja, miles de asistentes al Betis-Madrid vociferaron contra el presidente del Gobierno: '¡Pedro Sánchez, hijo de puta!'. Estropearon la ceremonia de afecto a Ceuta previa al partido. No era novedad: en la segunda jornada de Liga ya se había cantado en el Atlético-Villarreal, Getafe-Racing y Granada-Mallorca. De hecho, 'puta' es el término más repetido en los insultos ultras. En La Rosaleda de Málaga era común escuchar 'puta Sevilla, puta capital', veremos si se repite con la vuelta de los malaguistas a Primera. La semana pasada, una parte del público del Barça-Athletic profirió insultos contra España y selección de fútbol campeona del mundo. Se despreciaba un logro colectivo que seguramente emocionó a una inmensa mayoría de los presentes en el campo barcelonés. Además, once de los 26 campeones estaban presentes: ocho del Barça y tres del Bilbao. Lo previsto era un homenaje a la selección, pero la directiva lo cambió por una exaltación de la estelada. En el partido anterior en Elche unos policías requisaron una bandera independentista a un aficionado blaugrana, con fuerza desproporcionada, golpeándolo incluso cuando estaba reducido en el suelo. El club dio la oportunidad a sus ultras de hacer pasar como unánime un grito independentista de rabia. (Lo de 'puta España, puta selección' no es nuevo: ya fue denunciado por LaLiga en febrero en un Osasuna-Villareal). Había nueve catalanes entre los campeones del mundo a los que se denigra, y que el propio Barça sacó al campo en ese partido a 11 jugadores españoles. Uno de ellos, capitán de la selección, que cuando llegó a España, gritó en Cibeles '¡viva el Rey! La incoherencia afecta también al equipo favorito de 'los nacionales'; el Real Madrid salió contra el Betis con un solo español en sus filas. Se ven muchos disparates, como el cántico '¡musulmán el que no bate!', de miles de asistentes al partido España-Egipto en marzo, en el estadio del Espanyol, con Lamine Yamal en el campo, ídolo musulmán del equipo español. Di Stefano sostenía que la pelota era lo más honesto del fútbol. El noble cuero no tiene la culpa de nada; pero directivos, jugadores, público, periodistas, autoridades o fuerzas de seguridad metemos la pata de vez en cuando. Y tarde o temprano, al que escupe al cielo, en la cara le cae.
Escupir al cielo
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