La muchedumbre en la Plaza Holanda sería de 200 personas. A Javier Milei lo ubicaron en el centro de la ronda, subido a un improvisado escenario, delante de dos globos gigantes que conformaban el número 50. Estaba, igual que siempre, enojado. Cuando le acercaron el micrófono hizo un discurso breve, insultando a los 'zurdos de mierda', a los 'estatistas' y 'comunistas'. Su público, una gran parte con barbijos sobre la cara, rabiaba. Luego de la bravuconada de turno, al libertario le acercaron una torta con una bengala, en lo que se transformaría en una escena para la posteridad: Milei, un hombre solitario sin mucha práctica en celebrar su nacimiento, la sopló una y otra vez, confudiendola con una vela.
Todo esto sucedió el 22 de octubre de 2020, en lo que para la narrativa oficial es el momento cero de La Libertad Avanza. Ese evento fue el primero en el que el libertario empezó a coquetear abiertamente con la idea de meterse en política, propuesta que flotaba en el aire pandémico no sólo porque se acercaban las elecciones legislativas sino por quien fue presentado como el 'invitado estrella' de la jornada: José Luis Espert, que ya había sido candidato el año anterior y volvería a serlo. En ese día fundacional hubo otros presentes que dejarían su huella en el armado, como Carlos Maslatón, Emannuel Dannan y Luis Rosales, por nombrar a algunos.
Dentro de poco se van a cumplir seis años de ese día y entre las cosas que cambiaron, además de que el cumpleañero ahora es Presidente, una que sobresale es la mutación del espacio. De aquel primer grupo que combinaba a youtubers con influencers o panelistas mediáticos y al que aplaudía sólo un pequeño grupo de hombres adolescentes -y que despertaba tan poca atención del círculo rojo que el único medio que cubrió el evento fue 'El Program', de Emilio Laszlo y Clementina Flores- se pasó a otro del que sobresalían estrategas con línea con la Casa Blanca y dirigentes políticos con décadas siendo parte de la casta. Sin embargo, en los últimos meses todo se sacudió en el Gobierno. Karina Milei tomó definitivamente las riendas de la administración, mientras que el hermano permanece cada vez más tiempo encerrado en la Quinta de Olivos, y decidió empoderar a una banda estrambótica en la que se destacan los únicos dos sobrevivientes de esa primera plaza Holanda: el camarógrafo Santiago Oría y la otrora cosplayer Lilia Lemoine. Es el regreso, como burla, del pasado.
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