'Como consecuencia de esta anestesia mental por lo digital, el cerebro se polariza, se cierra a la empatía y nos empuja a huir sistemáticamente de la profundidad'.
Obliga a reflexionar para cuestionarnos si esa consecuencia nos ha venido para quedarse. Sería gravísimo para una existencia humana de progreso basado en desarrollos de inteligencia natural emanada de una conciencia.
Por sintonía con quien lo ha escrito y en coincidencia con lo que percibo sobre el comportamiento de las personas, me reafirma en lo íntimo, a la vez que disipa dudas sobre mi posible visión distorsionada y-o exagerada de esa inquietante realidad que nos impide progresar desde lo cognitivo intrínseco.
Para la psiquiatra Marian Rojas, uno de los mayores obstáculos para lograr la deseada y suficiente estabilidad emocional, es la profunda crisis de atención en la que estamos inmersos por la tecnología. 'Vivimos hiperestimulados con una dopamina constante de hiperestimulación, enganchados a lo viral, que está modificando la forma en la que nuestro cerebro se enfrenta a los problemas cotidianos'.
Acertado resumen del relato de nuestro insuficiente e ineficiente obrar inteligente. Pero ¿cómo salir de ese cercado tecnovirtual que nos rodea a adultos y menores, si esa red tejida como envolvente, pretende, como fin… apagarnos?
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