Tiempo atrás vi una advertencia en un supermercado: si sale de esta tienda sin abonar el importe de lo que se lleva, se considerará robo. Me hizo gracia la obviedad. Poco después aparecieron los PIA y la Xunta, amparada en su estatus de administración, nos quitaba lo que era nuestro por derecho, sin querer pagar su valor, reuniéndose a escondidas y sin informar a cada particular para que pudiera defenderse. Ignorándonos como si no tuviéramos derechos.
La transparencia del proceso ha brillado por su ausencia. La información facilitada —cuando ya no podíamos defendernos— ha sido insuficiente, ilegible en muchos casos y redactada en un lenguaje poco accesible: ni los propios funcionarios podían abrir los documentos. Además de presentarla en agosto, sin margen real para buscar asesoramiento. A ello se suma la negativa reiterada tanto a proporcionarnos datos solicitados como a reunirse con nosotros. Han desoído todas nuestras peticiones. Tanto la conselleira Allegue, con capacidad para negociar, como el alcalde Lores, que les abrió la puerta dejándonos indefensos. Afectados por el PIA de San MauroVanesa Loureiro
La Xunta, promotora del proyecto, ha enviado a sus técnicos, mensajeros de una decisión ya tomada, a hablar solo con una parte de los afectados. Pretenden imponer una supuesta participación como única alternativa a la expropiación. Pero no hay opciones, ni tampoco igualdad real cuando nos ofrecen entrar en el proyecto como si tuviéramos la misma capacidad económica que el mayor propietario de la zona, promotor con evidente ventaja de partida. Si esa ventaja existía ya antes de aprobarse la ley, la coincidencia resulta, cuanto menos, difícil de explicar.
¿Dónde está el equilibrio cuando te expulsan de tu tierra, de tu casa, para después ofrecerte entrar, a precio inaccesible, sin garantías ni plazos, y con toda la letra pequeña en tu contra, en el mismo proyecto que se construye sobre lo que te han quitado? ¿Qué nombre le pondríais a eso? Tampoco es interés público cuando se parece tan claramente al interés privado de unos pocos. Habría que preguntarse cuántos y quiénes se van a lucrar con esto, bajo el amparo de 'la administración'. Cartel contra el PIA en San MauroVanesa Loureiro
En resumen, esa supuesta participación solo puede asumirla quien parte de una posición patrimonial muy superior a la de la mayoría de las personas afectadas: grandes propietarios de terrenos en esta zona elegida 'al azar' entre otras opciones disponibles y menos agresivas. Presentar esto como igualdad es una ficción difícil de sostener.
Nos despojan de nuestros bienes, nos ignoran y encima llaman participación a una opción hecha a la medida del bolsillo de uno: sí, de él, del que ya sabían de antemano que podría pagarla. Al resto, en la práctica, solamente nos dejan sin nada.
Vanesa Loureiro
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