'S
i tenemos el privilegio de conocer, tenemos la obligación de actuar', dijo Albert Einstein, frase que nos compromete a seguir abriendo camino a la transición energética y, de esa forma, acelerar su inicio formal, consciente y masivo. Nuevamente, uno de los científicos más famosos nos mueve la conciencia y nos convoca a buscar soluciones.
La comunidad científica y los talentos de innovación tienen tareas fundamentales en los próximos años: generar las condiciones para que el acceso a las nuevas fuentes de energía verdaderamente limpias y de bajo costo sean una realidad de abasto accesible, en el entendido de que se destinarán –únicamente– a las necesidades prioritarias cotidianas.
No necesitamos más energéticos para vivir que los utilizados en la actualidad. En el mundo se producen diariamente alrededor de 100 millones de barriles de petróleo (gasolinas), de los cuales, Estados Unidos utiliza alrededor de 270 mil en su consumo militar global. Una insolente fuga y un criminal despilfarro de energía.
Digamos no al consumo irracional de energía, no sólo por parte del gobierno belicista de Donald Trump, sino de cualquier gobierno adicto a los hidrocarburos. Necesitamos mayores esfuerzos para disminuir la superdependencia que tenemos del petróleo. Sería un paso importante para avanzar en la transición energética.
Dijimos en artículos anteriores en este espacio que la credibilidad en los proyectos o programas educativos ambientalistas dependen de información clara y verídica compartida ampliamente. El conocimiento científico pertenece a toda la sociedad. Si se difunde el origen del petróleo y el enorme esfuerzo para extraerlo y procesarlo, la población tendría mayor conciencia para utilizarlo racionalmente y defenderlo de cualquier atentado.
Repetimos: depende del conocimiento sobre el origen de nuestros recursos naturales para que nos involucremos como sociedad civilizada en la defensa de nuestra soberanía e independencia energética. Si bien el petróleo no desaparecerá de forma definitiva del subsuelo, por otro lado no podremos tener el acceso relativamente fácil, como hasta hoy.
Todos los métodos para obtener energía deben considerarse. Sí podemos, y también debemos. No sólo como protagonistas de la Cuarta Transformación, sino como población consciente y con miramientos. Según los datos oficiales, contamos con recursos para fomentar la investigación científica. A los estudios sobre la reducción de agua contaminada en el proceso de obtener electricidad a partir de reactores nucleares no podemos seguir dándoles la espalda. Sólo investigando llegaremos a una solución más rápida e independiente para mejorar la industria nuclear.
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