ED

Eduardo Segovia

Crujirlos a collejas

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1.- Cuando vi a Sánchez relajado en el masaje radiofónico de Susurritos Bretos en la SER, a los diputados dejando arena y restillos de crema solar en sus escaños (¡todos y todas, en especial el oprimido Rufián, con bronceados julioiglesiescos!) y a Muñoz Molina contándonos su eclipse atrasado ya metidos en septiembre (¡jomacho!), comprendí que quienes hemos estado gloriosamente de vacaciones hemos sido los españoles. De vacaciones de ellos. (Aunque por desgracia —¡nadie es perfecto!— no de nosotros). 2.- Arcadi Espada resiste (me imagino que hasta hoy domingo, escribo antes) como último sujeto vacacional español. Le ha echado un pulso agosteño a Sánchez y lo ha machacado. Como fan de Espada (me diría discípulo, si esto no menoscabara al maestro), llevo mucho sosteniendo que sus vacaciones son el primer escándalo de la prensa nacional. Se dice que leer el periódico acompaña nuestra vida cotidiana, pero no: la funda. Sin periódico no hay vida cotidiana. Y el periódico que tiene a Espada y deja de tener periódicamente a Espada destruye la vida cotidiana de sus lectores. (Un periódico sin periodicidad, o sea). 3.- Ese periódico, por cierto, El Mundo, ha sufrido el timo de la estampita con su cambio de Trapiello (que se va a ABC/Vocento) por Pérez-Reverte. Ha sido cambiar a un prosista por otra cosa. Otra cosa que encima anda de capa caída desde el boinazo que le propinó el niño Uclés. 4.- En cuanto al niño Uclés, tan antidictatorial en apariencia y tan lloriqueante por el asesinato de Lorca, corrió a abrazarse a su paso por España con el esbirro de dictadores Silvio Rodríguez, cantor de Castro, asesino de poetas (o aniquilador moral de ellos, como hizo con Heberto Padilla). Como suele decirse, no es el qué, sino el quién. El niño Uclés no está contra las dictaduras, sino solo contra las dictaduras que no sean de su cuerda ideológica. Y no está contra el asesinato o la aniquilación moral de poetas, sino solo los de aquellos que le den puntos para su carnet por puntos partidista. Por lo demás, ¿qué se podía esperar de alguien que toca el acordeón? 5.- Vox y su colección de niñatos fascistas arruinaron las manifestaciones civilizadas en apoyo de Ceuta. Fueron minoritarios, pero abastecieron lo suficiente de imágenes a los cronistas del nodo gubernamental. El nodo siempre se ha abastecido de fascismo: en tiempos de Franco, a favor; en tiempos de Sánchez, en contra. En contra nominalmente, claro, que en la práctica el cuento viene a ser el mismo. La fortuna de Ceuta ha sido tener a Vivas, ese hombrecillo cívico que remite, como apuntó Arias Maldonado, a ciertos héroes de las películas de John Ford, por su frágil firmeza, que es la de la democracia. Los voxistas y los oficialistas hablan pomposamente de «España» (caricaturizándola en direcciones supuestamente opuestas). La España real es la de la vida real de los ceutíes que defiende Vivas, y que ha de estar protegida por la ley y el orden democráticos. ¡Viva Vivas! 6.- Los cronistas del nodo sanchista, a propósito, se pasan el día proclamando su lucha contra la desinformación y los bulos. Puesto que se cuentan (¡y de qué modo!) entre los mayores desinformadores y emisores de bulos, lo que pretenden claramente es erigirse en una posición de privilegio para blindar sus propias desinformaciones, sus propios bulos. 7.- El ministro Arcadi España (¡no confundir con el vacacional Espada!) usa a Rawls y el intelectual orgánico Innerarity usa a Habermas, ambos en apoyo del Gobierno. ¡Gubernamentales con lecturitas! Ah, si Rawls y Habermas irrumpiesen, como McLuhan en Annie Hall, a crujirlos a collejas…
Crujirlos a collejas
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