Joaquín Ramírez
06/09/2026 a las 02:00h.
Los relatos de Moncloa son los mejores, o solían serlo, pero el nivel está bajando, quizá porque las trolas empiezan a tratar sucedidos demasiado pírricos ... y hasta del todo increíbles. En tiempos, hubo un prestigioso programa de radio en la Ser, dirigido por Ángel Carbajo y presentado por Alberto Oliveras (1960/1977), «ustedes son formidables». Nada más el título agradaba al oyente, el espacio radiofónico apelaba a la solidaridad y recaudaba ayudas para socorrer a grupos, damnificados, etc. Era un formato que gozaba de absoluta credibilidad y el público arrimaba el hombro. Si alguien hubiera pensado que las causas o la narración eran falsos, la continuidad de los profesionales y su inclusión en parrilla habrían encontrado rápidamente su fin, pero duró 17 años con un éxito proverbial.
El pasado jueves compareció por fin el 'presidente Pedro' para explicar los sucesos de Ceuta y mintió más de lo habitual, o quizá los embustes fueron más extraños que nunca. Normalmente, cuando el político manipula los acontecimientos, lo hace en un alarde de superioridad y ante un auditorio al que considera primario o ignorante, o las dos cosas. Si el dirigente cree que apelando a sentimientos o lugares comunes puede timar sobre lo ocurrido, veremos que se trata de alguien desahogado que nos maneja por encima del hombro. En la historia las mentiras, muchas veces, se han pagado muy caras. Richard Nixon, acabó teniendo que dimitir envuelto en un gran escándalo -Watergate-, Fernando VII, el felón, que juró defender la senda de la Constitución liberal de 1812, Antonio Pérez -el traidor-, que mintió sobre un crimen que no ordenó Felipe II, o Nerón, que incendió Roma en el año 64, causando una gran catástrofe y acusó a los cristianos de su inmensa atrocidad. Pues eso, todo se acaba por saber y el que la hace la paga, sr. Sánchez.
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