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Conducir por la carretera que une las minas de Zamora Chinchipe con las procesadoras de material mineralizado de Portovelo (El Oro), unos 175 km, es una odisea por el pésimo estado de la calzada, deteriorada principalmente por la circulación de volquetes cargados de piedra, arena, ripio, grava, arcilla y concentrado, muchas veces sin el debido control de las autoridades.
Solo entre Saracay y Portovelo, unos 41 km, se estima que circulan diariamente 250 volquetes en verano (7.500 al mes y 90.000 al año) y 120 en invierno (3.600 al mes y 43.200 al año), incluidos vehículos provenientes de Imbabura y Azuay.
Baches y sobrepeso complican la circulación
La vía es desastrosa y peligrosa: abundan los baches y es riesgoso cruzarse con volquetes sin placas visibles, con sobrepeso de 3 a 7 toneladas y, frecuentemente, sin lona para evitar el derrame de material. ¿Cómo se conceden los permisos?, ¿qué registran las balanzas?, ¿cuántas multas y sanciones se aplican? Especialistas estiman que solo por multas podrían recaudarse unos $ 18.000 diarios. Sin embargo, no hay cifras oficiales. Si ese dinero debe destinarse a preservar, reparar y mantener la red vial estatal, ¿dónde está? El tramo Saracay-Portovelo no evidencia inversión suficiente.
Nada de esto cuestiona la minería legal, que debe desarrollarse responsablemente, respetando la naturaleza y generando beneficios para el país. Pero exige controles efectivos. La seguridad y la vida de las personas están por encima de cualquier interés particular.
Jorge A. Gallardo Moscoso
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