'Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana para proteger al Reino Unido y nuestros intereses', señaló un portavoz de Downing Street, poco después de que el ministro de Defensa, Wes Streeting, señalara: 'Las Falklands son británicas porque sus habitantes eligen ser británicos. Las declaraciones de Milei dicen más sobre la política interna de la Argentina que sobre las islas'. También se sumó al debate el exprimer ministro Boris Johnson, que calificó a Milei de anglófilo y que el Reino Unido debía 'tomar el control y enviar refuerzos a las Malvinas'. Aseguró además que 'el gobierno británico debe afirmar que las islas son británicas y demostrar ese compromiso con el envío inmediato de más aviones, tropas o barcos'.
Estas declaraciones son importantes porque habría que ir a lo más profundo de los archivos para encontrar posiciones públicas británicas con un componente marcadamente bélico respecto a nuestras Islas Malvinas. Es evidente que está vez sí molestó lo señalado por el presidente argentino, no por lo que pueda representar en sí mismo, sino porque hoy no se ignora que el presidente de EE.UU, Donald Trump, está detrás de esta iniciativa. Si el problema fuera lo que se dice en la política doméstica, cabe recordar que Néstor y Cristina Kirchner nunca fueron diplomáticos cada vez que se refirieron a la soberanía del archipiélago, por su peronismo en sangre, pero también por su pertenencia patagónica -en Santa Cruz y Tierra del Fuego la 'causa Malvinas' siempre ocupó un lugar diferente que en Buenos Aires- pero, aun así, nunca inquietaron al Reino Unido. El mismo Boris Johnson, en el G7 de Munich de 2021, abrazó y llevó aparte al presidente Alberto Fernández, para decirle: 'Alberto, basta de juegos, Inglaterra tiene que hacer negocios en la Argentina' y el expresidente le contestó que antes debía 'hablar de soberanía en las islas'. Cuentan los testigos que Johnson se sorprendió, porque consideraba que el tema de las islas estaba superado. Pero si de referencias históricas se trata, hay que viajar hasta el 20 de marzo de 1985, cuando el presidente Raúl Alfonsín fue ovacionado en el Congreso de los Estados Unidos. Ese día les dijo a los representantes: 'señores, la paz que procuramos no es solo evitar conflictos y guerras, también se trata de evitar que se sustraigan importantes recursos de nuestras economías', y llamó a un diálogo abierto con el Reino Unido. Hace 41 años ya se reclamaba sobre el tema de la explotación de los recursos naturales en tierras argentinas.
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