FE

Federico Arreola

De omisiones, traiciones y ambiciones

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Después de que se desató la tormenta por el caso del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y, después de las elucubraciones que hace la derecha antipatriota sobre que, si el sinaloense cae en manos de los gringos, entonces será muy posible que sea requerido por ellos también el expresidente Andrés Manuel, creo que Morena, entre otras cosas, debería de abandonar el autoimpuesto y peligroso síndrome de la Cruz Roja. Morena debe revisar ese pragmatismo pernicioso (repartir candidaturas a camaleones) que ha venido practicando con el paso de los años pues, de esas acciones, sus estragos ya se sienten dentro del movimiento de la llamada 4T. Vamos por partes. Nuestras instituciones no deberían de estar a la defensiva ante las acusaciones viles del imperio. Pero nuestra realidad es cruda. Si son ciertas o no las imputaciones de que el crimen organizado ha penetrado capas sensibles del actual régimen, solo ellos (Trump y sus testaferros de la derecha mexicana) y nuestras autoridades lo saben. Es decir, los simples mortales nunca sabremos hasta qué grado son verdad esos señalamientos, o si son meramente una ruin mentira para apuntalar el intervencionismo de los halcones del norte. Morena, como partido político y como parte relevante del movimiento de la 4T, paralelo a las autoridades legalmente constituidas, debería de estar a la ofensiva cuidando a sus cuadros y, sistemáticamente, revisando con lupa los antecedentes de sus candidatos. También, debe estar al pendiente, pues pareciera que no lo está, sobre cómo actúan los servidores públicos, chicos, medianos, y grandes, que ha llevado al poder. Es determinante que, permanentemente, revise la integridad de sus representantes para evitar que los gringos nos pongan contra la pared por culpa de unos cuantos que eran o se volvieron desleales. Pero si algunos señalados, después de las investigaciones correspondientes a cargo de nuestras autoridades, son inocentes, pues que se publicite a todo el pueblo de México. Pero si se descubren como culpables, en lugar de protegerles, se deben de poner o pedir sanciones ejemplares por haber puesto en riesgo a un movimiento que nació a favor de las mayorías. La ley mexicana no lo permite, pero vamos a poner un solo ejemplo sobre cómo han actuado otros movimientos internacionales cuando descubrieron a uno de sus miembros que, con sus acciones, ponían en riesgo a un movimiento. Por ejemplo, en 1989, el general cubano Arnaldo Ochoa Sánchez, a pesar de ostentar el título de 'Héroe de la República de Cuba', fue fusilado cuando un tribunal cubano lo encontró responsable de narcotráfico. La revolución sabía que el imperio podía usar ese pretexto para intervenir en la isla de ahí que, sin miramientos, castigó brutalmente y de manera ejemplar, un error imperdonable de uno de sus miembros. En estos momentos, en el caso de México, de encontrar culpables y, de acuerdo a la ley, no se puede fusilar a nadie pero…, ¿por qué las autoridades mexicanas no castigan de manera ejemplar a aquellos que se encuentren culpables de los señalamientos que hacen los intervencionistas? Y si no lo son, pues que públicamente se diga que no lo son. Y es que, sobre la cabeza de más de uno de nuestros representantes o funcionarios, pesan graves señalamientos. Pero bien. Por eso digo que, para no llegar a estar entrampados, es mejor que se cuide la conducta de aquellos a quienes Morena piensa hacer candidatos y que, en el respectivo proceso electoral, el pueblo depositará su confianza. Pero también que Morena revise la actuación de quienes ya hizo autoridad. Es que, por lo que se ve, pareciera que no se está haciendo nada. No hacerlo, merma sustancialmente los positivos de este partido político y de ese movimiento que fundó Andrés Manuel. Al no reconvenir o investigar de forma imparcial a quienes la sociedad señala de corrupción y que salieron de sus filas del partido dominante, se corre el riesgo de que esa sociedad le dé la espalda al movimiento y, con ello, se estaría en una peligrosa fragilidad para enfrentar al intervencionismo, entre otras cosas. Quienes todavía creen en la 4T, consideran que es crucial lo que suceda en el próximo 2027 y en el 2030. O el movimiento se consolida en estas dos fechas o, si, por errores internos y, por las ambiciones insanas de malos funcionarios surgidos de este partido, se desfonda. Por eso, muchos actores piensan que el partido gobernante debería de ser extremadamente cuidadoso cuando elija el perfil de sus candidatos (deben de ser mujeres y hombres honestos en extremo y con antecedentes de verdadera vocación de servicio al pueblo). Al momento de elegir, no solo es prudente tomar en cuenta cómo contrarrestar la actitud grosera, criminal e injerencista de la potencia del norte, sino que también deben de cuidar la confianza que la sociedad aún deposita en este partido. No hacerlo, ambas cosas, se vuelven peligrosas. Para lo primero, es de suma urgencia no elegir a ciudadanos que tengan vínculos con el crimen organizado, aunque como se dijo, sepan ganar elecciones. Cuidar la pulcritud de los candidatos servirá, entre varias cosas, para contener los embates externos, pero también quitará los pretextos y evitará los ataques interesados de esos cachorros del imperio quienes se encuentran asentados en estas tierras nuestras y que, desde siempre, se han sentido descendientes de Abraham Lincoln. Como se sabe y es notorio, en ese afán de destruir a la patria, la derecha de aquí, a cada rato va a vender sus favores intervencionistas al otro lado de la frontera. Ellos, los de la derecha, quieren ver a una sociedad mexicana postrada, desinformada, poco politizada, poco educada, con representantes deshonestos, para poder entregar, de manera más fácil, las riquezas nuestras a sus verdaderos dueños de ellos. Quiero ser enfático al señalar que la actual sociedad mexicana ya está mucho más politizada que como lo estuvo aquella que vivió en los férreos años del control que ejerció el PRI. Y por lo mismo, es por eso que debería de preocuparle a Morena el poner más atención sobre el alcance de sus acciones como partido. Ese es otro verdadero riesgo. Que la sociedad, ante candidatos, con antecedentes de corrupción, con evidentes ansias enfermizas del poder, como aquellos que sin motivo alguno se promocionan en bardas, carteles, lonas o espectaculares de muchas de las grandes ciudades y, ante la actitud permisiva del INE o de los organismos electorales locales, vote por los candidatos de la derecha. Con eso empezaría una debacle de consecuencias impredecibles. Estos candidatos basura, sin ideología de servicio honesto y transparente, si el partido los sigue arropando, son quienes finalmente pueden echar por la borda este proyecto de nación que aún es la esperanza de millones. De ahí que sea tan importante cuidar que los candidatos no tengan vínculos con el crimen organizado, como tan importante será que se cuide el perfil de otros miles que van a llegar, o de otros que se aferrarán a no irse. Cuidar eso, entre otras cosas, implicará cuidar el legado de AMLO: un servicio público honesto y leal al pueblo. Servirá para conservar eso de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo. Incluso, cuidar que aquellos que se dicen fundadores, dejen de creer que tienen el derecho de colocar a toda su parentela en diversos puestos públicos. Casos, hay cientos o miles. De no corregir el rumbo, la maldición que pudrió y hundió al PRD, cabalgará briosa con rumbo al 2027 y al 2030 y, con su fortalecimiento, estará haciendo estragos en los intestinos, primero de Morena, e inmediatamente después, de la llamada 4T. Mtro. Juan Durán Martínez Correo: escribidoretica@gmail.com
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