A veces pasa que un musical que no acaba de funcionar en donde se estrenó, acaba siendo un éxito en otro. Fue el caso de Los miserables. Y es el caso de Dracula. The musical que se puede ver en el impresionante LG Arts Center de Seúl, con música de Frank Wildhorn, letras de Don Black y libreto del reconocido y oscarizado dramaturgo Christopher Hampton.
Producción que va ya por su sexta reposición con éxito en esa ciudad. Motivo, junto a su partitura, por el que se puede permitir el lujo de tener un reparto con consolidados y famosos cantantes de k-pop y llenar un teatro tan grande como este. Para situarse, es como cuando David Bustamante se incorporó al reparto de Ghost en el papel principal, o como cuando en breve estrene El Zorro.
La historia es de sobra conocida, por lo que, aunque no se domine el idioma, se va a entender a la perfección ya que el código teatral que se usa es completamente occidental. El joven abogado Jonathan Harker llega con su novia, Mina, al castillo de un cliente, un envejecido conde Drácula. Este ve en ella la reencarnación del amor de su vida que perdió en su juventud y le hace salir de su aislamiento y, lo que es más asombroso, de su senectud.
Transformación que es uno de los momentos clave de este musical, de los que calientan el ambiente, y el que las espectadoras, pues el auditorio es fundamentalmente femenino, está esperando.
Pues si no han mirado el elenco que se anuncia a la entrada, es cuando se descubrirá el cantante de k-pop que tiene el rol principal. Y su apenas visible y arrugada cara con la que comienza la función se convierte en una tez pálida, tersa y suave como la que tienen los cantantes de este estilo musical y los modelos de skincare coreanos.
Jeon Dong Suk en 'Dracula. El musical'
OD Company
A partir de ahí, el conde tratará por todos los medios de hacerse con Mina. Convertirla en su pareja eterna por convencimiento, no solo porque la muerda y chupe la sangre. Porque, como dice el lema de esta producción, "amarte es lo que me mantiene vivo".
Sí, como todo musical que se precie, esta no es una obra de terror ni de miedo, es un drama romántico y gótico, con referencias sexuales más que sutiles un poco ñoñas, muy adecuado a estos tiempos. De amores que van más allá de la vida y de la muerte.
Sin embargo, al intento habrá oposición. La del marido de Mina, al que ayudarán el Dr. Van Helsing, el responsable de que el conde Drácula perdiera a su novia en el momento de darse el 'sí quiero', por lo que se convirtió en su archienemigo.
Y a los que unirán otros amigos de Jonathan y Mina, conscientes de la plaga de vampiros que hay en el pueblo debido a la presencia de Drácula. Uno de los que se unen al grupo es el marido de Lucy, la mejor amiga de Mina que sucumbió al atractivo del chupasangre por lo que tuvo que eliminarla.
Hay interiores, exteriores, capillas, cementerios, panteones, estaciones de tren, castillos, habitaciones y salones ingleses del siglo XIX. Apariciones y desapariciones. Todo eso está presente en esta producción con cambios rápidos y fluidos gracias a los escenarios giratorios que han creado para la misma.
Jo Jung-eun en Drácula. The musical
OD Company
Que adecuadamente decorados e iluminados le dan una apariencia cinematográfica de blockbuster. Incluso hay un momento en el que mientras Drácula canta se producen y se superponen varios flashbacks.
También tiene una buena estructura dramática para que la historia progrese sin trompicones. Para que la lucha entre los malos -Drácula y sus vampiras con su apetito ¿sexual?-, y los buenos -Mina, su marido, Van Helsing y todos los demás- mantenga el interés, aunque se conozca el final.
¿Se podrían haber metido más en el contenido del deseo sexual, sobre todo de como la sociedad de alguna manera desaprueba, condena y reprime el deseo femenino? Se podrían, pero se quedan en mostrarlo, en decir que existe, pero que frente a eso no hay nada como un amor eterno.
¿Y la música? Porque si se está hablando de un musical, esta parte es importante. La música no se aparta ni un ápice de la música de los musicales americanos de los ochenta en adelante, que se acercaron su modelo sinfónico al pop de las radiofórmulas. Cambio al que el propio Wildhorn contribuyó.
Muy parecida a la que se escucha en las producciones españolas de El Médico y Los Pilares de la Tierra. Mostrando un uso experto del registro para conseguir tensión, emoción y buenos números musicales que permitan el lucimiento de los cantantes, los números corales y las coreografías.
Kang Tae-eul en 'Dracula. The musical'
OD Company
El nivel es bueno, muy profesional, incluso algunos y algunas lo hacen con excelencia. Desde luego las actrices que hacen de Mina, Park Ji Yeon, y de Lucy, Jo Jung-eun, el día al que pertenece esta crítica bordan sus solos. De ahí que los aplausos vayan en aumento a medida que progresa la función.
Con todos estos mimbres, se le puede recomendar esta producción a todo turista que se acerque a Seúl, una buena alternativa al abarrotado, estridente y ruidoso mercado nocturno de Myeondong. Va a disfrutar mucho de un espectáculo, al que la especificidad coreana no le quita, sino que le suma para las audiencias internacionales.
Por ese cuidado que ponen en hacer bien las cosas y, si es posible, mejorarlas. Al que se añade el aspecto lánguido y exangüe de belleza asiática de sus cantantes que se ajustan como un guante a los personajes vampíricos de este musical.
Y es que este género teatral en Corea, como ocurre en España, está en alza y tiene detrás una industria de nivel, como la productora OD Company liderada por Chunsoo Sin, y unos artistas excelentes para hacerlo pasar bien y convertir un musical en toda una experiencia.
Tanto que el público prefiere grabar los saludos finales con su móvil a aplaudir para luego difundirlo por sus redes sociales. Decirle al mundo que estuvieron allí, fueron parte del fenómeno y disfrutaron de ello.
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