Veo con estupor a un grupo de alegres okupas de playa en Ceuta pasear a una cría de delfín como si fuera un trofeo cinegético. Por lo visto la sacaron de la playa, le dieron con un palo y luego en plan celebración neolítica, la levantaron en el aire (música del Rey León) y se hicieron fotos con el cuerpo (neolítico pero con el último modelo de iPhone).
El fulano barbudo que la lleva en el aire parece tener más de 25 años, lo que puede convertirlo en el mena más longevo del planeta. Veo a otro de esos alegres jóvenes amantes de la barbacoa intentando robar una oca y huir con un mero bajo el brazo.
Un bombero (probablemente de la recontraultraderecha extremísima) lo pilló en pleno latrocinio y consiguió salvar a la pobre oca que ya estaba viéndose rellena de mero dando vueltas en la playa con un palo atravesándole el cuerpo de oca a oca y tiro porque esta vez se salvó.
Los que no se salvaron fueron varios gatos de las colonias. Unos divertimentos muy poco edificantes, pero no se te ocurra decirlo que te tachan rápidamente de admirador del Duce. Parte (no todos) de los alegres okupas de la algarabía delfinesca que huyen del horror se ven en Instagram en Marruecos con vidas plenas, motos de agua, motos sin ser de agua, buena ropa y mejor casa.
Es cosa de indagar un poco y caer del guindo. Si te crees el relato oficial, son todos diplomados que escapan de un régimen totalitario como el marroquí. Régimen que según nuestros políticos es vecino y amigo, como Spiderman. Régimen totalitario que va a organizar un Mundial con España y Portugal. Régimen totalitario pero poquito.
El sátrapa nos manda lo mejor de lo mejor, especialmente cuando indulta a miles de presos, algunos con delitos de sangre o de terrorismo yihadista, para hacerle sitio en las cárceles a las nuevas generaciones de delincuentes.
Y mientras el gobierno a velas vir, la oposición en su línea de invisibilidad incapaz y la ciudad de Ceuta con las playas y los colegios llenos de invasores que no se cortan un pelo a la hora de okupar, violar aunque los filmen intentándolo (hay más violaciones en un mes que en dos años seguidos) y hacer chabolas y mercados de todo tipo y pelaje.
Desde ropa hasta hachís, pasando por tabaco (pero ojo, tú, blanquito mussolino, no fumes en la plana ni pongas una tienda de campaña que te cae la del pulpo, ni te cuento si te comes una cría de delfín, acabas en Alcatraz a trabajos forzados).
Al gobierno le gusta más Marruecos que a un niño un polo de limón. Esto ya viene de lejos en estenuestroestado, de los tiempos de Franco y su Guardia Mora a caballo, salvajes asesinos sin escrúpulos, luego en democracia Felipe González, Bono, escritores como Maruja Torres y demás intelectuales de pro viviendo el sueño oriental de efebos, Casablanca y vida contemplativa.
Todo es muy bonito si te lo pagas con tu dinero, lo que ya no lo es tanto es llenar una ciudad pequeña de miles de invasores que no tienen escrúpulo alguno y están dispuestos a hacer la vida imposible y expulsar al autóctono con su relato victimista. Pero así somos en España, más quijotescos que el Quijote, unos pánfilos de espíritu misionero y con años de sentido de culpa y de dar de comer al hambriento, aunque tenga buenas lorzas. Pero amigo lector, todos sabemos que por la caridad entra la peste.
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