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Raymundo Elizalde

Culiacán: ¿Regeneración política?

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Reinventando la Política En Culiacán se observa una paradoja que se repite en otras ciudades del país. Por un lado, se incrementa la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles, con más operativos, patrullajes, retenes y operativos conjuntos entre el Ejército, Guardia Nacional y la policía estatal. Sin embargo, la violencia no disminuye y con ello la percepción, sino que sigue mostrando su capacidad para desafiar al Estado, poniendo en evidencia que la estrategia de seguridad no logra frenar los hechos delictivos nigarantizar la tranquilidad de la población. En palabras del antropologo Claudio Lomnitz, esta estrategia de seguridad se parece más a la de Peña Nieto y tambien a la de Calderón. Ante ese panorama, el problema deja de ser únicamente una cuestión militar o de seguridad pública. Se transforma en un asunto cada vez más político, donde las decisiones de los gobiernos locales y la federación, así como la coordinación entre distintas autoridades, juegan un papel importante en la búsqueda de soluciones. La persistencia de la violencia obliga a revisar no solo el despliegue de fuerzas, sino también las políticas públicas y la voluntad política para enfrentar el fenómeno. En este contexto surge una pregunta incómoda para la sociedad y para su clase política ¿No será que la crisis de seguridad está sirviendo para regenerar a la clase política? Será acaso que ¿La emergencia social no está permitiendo que el mismo grupo en el poder se mantenga totalmente en el poder? El control social del regimen se mantiene pero la administración de la seguridad por parte de las Fuerzas Armadas pudiera estar generando una rotación de actores políticos: sustituyendo a los actores políticos y rotando los grupos en las decisiones, pero los mismos mandos castrenses controlando el territorio. Existe el riesgo de que la alta presencia de militares en las calles se esté convirtiendo en algo cotidiano: ver tantos militares ya es normal, si esto continua la sociedad podria empezar a ver a las patrullas militares como los proveedores de seguridad y a las patrullas policiales como signo de desconfianza… en el caso de la seguridad se está conformando una supremacía militar sobre lo civil. El Ejército, tiene la capacidad de contener la violencia en el corto plazo (cuando se lo propone), de intervenir en situaciones críticas y de restablecer el orden en momentos de crisis. Sin embargo, no se debe sustituir de manera infefinida, ni asumir funciones que corresponden a las instituciones civiles, como la olvidada prevención del delito, la procuración de justicia o la reconstrucción del tejido social. La pregunta sobre la regeneración política sigue abierta, mientras la violencia y la presencia militar continúan marcando el ritmo de la ciudad y con ello a la larga… el ritmo de la política y su forma de practicarla, sus actores y grupos. Y mientras, en Culiacán lo único que queremos es vivir y tener oportunidades. Y la realidad nos grita que el fin de semana asesinaron a un bebé… eso duele y cala. ¿Qué sigue?
Culiacán: ¿Regeneración política?
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