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La apuesta fiscal de ADLE: ¿Trump o Milei?

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Resume e infórmame rápido Escucha este artículo Audio generado con IA de Google 0:00 / 0:00 1 x La principal crítica al populismo de izquierda latinoamericano era que expandía excesivamente el gasto y la deuda públicas. Ese señalamiento envejeció mal porque hoy el populismo de derecha no se diferencia mucho. Dos ejemplos claros son los de Donald Trump y Viktor Orbán, ex primer ministro de Hungría. En su primer gobierno, Trump disparó el déficit fiscal desde antes de la pandemia por los enormes recortes de impuestos a las empresas y personas de mayores ingresos. En el segundo, repitió la fórmula llevando la deuda a 40 trillones de dólares e incumpliendo la promesa de reducción de la burocracia que pomposamente intentó Elon Musk; algunos informes dicen que los recortes llegaron solo al 20 %. Orbán no redujo el déficit ni la deuda, en parte porque repartía beneficios sociales a manos llenas antes de elecciones y se negaba a reducir los subsidios a hipotecas y pensiones. La gran pregunta es: ¿qué va a hacer el gobierno De la Espriella? ¿Se va a comportar como un gobierno conservador ortodoxo como prometió, como uno abiertamente populista como el de Trump, o como uno más sofisticado en materia macroeconómica como los de Javier Milei y Giorgia Meloni? Con el presupuesto 2027 presentado parece que no va a cumplir la promesa de reducción drástica del gasto, de hasta 40 % del tamaño del Estado y de 700.000 empleos públicos y contratos de personal que se habían ofrecido en campaña. Está claro que no va a ser un ajuste brutal como el de Milei en Argentina, que lleva dos años de superávit fiscal, ni uno sustancial como el de Meloni en Italia, que redujo el déficit fiscal casi 5 % en dos años. A pesar de que la oposición sostuvo durante tres años que el déficit era simplemente un problema de gasto para bloquear las reformas tributarias del gobierno Petro, el nuevo gobierno no encontró suficientes partidas de gasto que recortar. La ley de ajuste anunciada reduciría alrededor de 21 billones, una tercera parte del aumento del nuevo presupuesto frente al incompleto del gobierno Petro. La deuda pública es la válvula de escape sombría de la nueva derecha para no subir impuestos ni hacer recortes sociales costosos electoralmente. Los gobiernos conservadores británicos de Johnson, Truss y Sunak aumentaron la deuda de 60 % a 98 % del PIB, y en 2023 Reino Unido gastó el 10,3 % de sus ingresos totales en intereses de la deuda. La ultraderecha francesa ofrece reducir 120 impuestos, pero no explica cómo compensarlos. Meloni redujo el déficit fiscal pero no la deuda pública, la incrementó, y proyecta que llegará al 137 % del PIB en 2026. El caso de Milei es clave: el ratio deuda/PIB argentina bajó sustancialmente –de 155 % en 2023 a 58 % en 2026–, pero porque el PIB en dólares creció mucho por la apreciación cambiaria, no por pago de deuda. Milei recibió el stock de la deuda en USD 370 billones en 2023, y en 2026 vale USD 483 billones. La explicación es que una parte grande del aumento no es nueva deuda sino intereses no pagados que se capitalizan y se acumulan como nueva deuda. Esa parece ser la fórmula que utilizará el gobierno De la Espriella, que mantiene abordo al estratega electoral y cuyos anuncios parecen todos pensados para las encuestas y las elecciones locales de 2027: seguir pragmáticamente el mismo camino de Petro –aumentar deuda– pero mientras éste lo hizo porque el Congreso negó los aumentos de impuestos, De la Espriella lo haría para bajarlos.
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