En los últimos días y semanas ha habido bastante movimiento en redes sociales y medios a raíz de unos campeonatos de Farmear Aura que se han ido montado en distintas capitales de España. Más o menos, lo de farmear aura viene a traducirse como hacer algo original, molón, que te haga ser diferente o atractivo a ojos de los demás. Auténtico. O algo así.
He visto trozos sueltos de chavales y chavales actuando mientras el 99% miraban y la verdad es que dada mi edad y mi tendencia habitual a que me den vergüenza ajena muchas cosas -propias y ajenas- pues no le terminaba de encontrar el punto. Lo que me extrañaba más eran muchas reacciones en redes sociales al hilo del asunto, con insultos, descalificaciones, comparativas y toda esa clase de argumentos que finalmente lo que conllevan es una sensación de superioridad con respecto a unos críos que han nacido en un mundo totalmente distinto al que nacimos los de los 60, 70, 80, 90 y 2000.
¿Hacen cosas que nos parecen completamente tontas? Puede ser. No sé. Yo hoy mismo voy a pasarlo mal viendo un partido de fútbol en el que varios chavales millonarios se pasan entre ellos un balón y buena parte de mi estado de ánimo de hoy, mañana y pasado va a depender del resultado que obtengan ante otros tantos chavales iguales que ellos y con el mismo catálogo de tatuajes, peinados, novias y coches. Así que no sé si personalmente me encuentro en una posición moral muy elevada como para dar lecciones a unos quinceañeros que farmean aura o lo que coño que hagan, porque anda y que no hacemos o hemos hecho los demás el bodoque.
Supongo que tiene que ver con la extendida sensación de la decadencia de la sociedad a muchos niveles, pero quizá cebarse con los más nuevos y los que menos responsabilidad y quizá perspectiva tengan no sé yo si es lo más inspiradas. ¿Hacen bobadas? Ya, las que hemos hecho todos.
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