AR

ARTURO YÁÑEZ CORTES

¿Meritocracia o dedocracia?: ¿kakistocracia?

Image
La meritocracia es un sistema de organización social y de gobierno en el que los puestos de poder, los empleos, los premios y los reconocimientos se otorgan según el talento, la capacidad, la dedicación y el esfuerzo personal y no por el origen familiar, la riqueza o los contactos. Proviene del latín 'meritum' (lo que se merece) y del griego 'kratos' (poder o gobierno); por lo que literalmente es el « gobierno de los que tienen mérito ». Si bien la Constitución no contiene una referencia directa a ella en abstracto, en por lo menos 8 ocasiones condiciona determinados nombramientos (Magistrados, Jueces, Vocales electorales, Contralor General, Defensor del Pueblo y Fiscal General) a calificaciones de capacidad profesional y concursos de méritos, previa convocatoria pública. Con lo que queda claro que el Constituyente la tenía clara: los cargos estatales deben ser ocupados por los mejores calificados. En gran medida, lo propio ocurre también en normas orgánicas de sin número de organismos públicos que como el papel aguanta todo, exigen lo mismo. Hasta ahí el verso constitucional y legal. En la cruda realidad -ya lo dijo GOETHE: ' La ley puede ser muy dura, pero la realidad es aún peor' , acaece como lo sufrimos desde hace mucho tiempo y a diario, esas pegas no se otorgan por méritos sino exactamente por lo contario: por el dedazo del jefazo (hasta en rima me salió). Es decir - para no escribir la garra- por el poderoso dedo del jefazo (por si acaso en cada organismo, siempre existe alguno) que olímpicamente se pasa por el forro, la CPE, las leyes y hasta el sentido común. Y es que si se trata de este último atributo -el menos común de los sentidos, según muchos- sí se trata de lograr y mostrar resultados, resulta absurdo pretender conseguirlos mediante la kakistocracia (gobierno de los peorcitos) y no, hasta cuidándose las posaderas, rodeándose de los mejores: ' El que triunfa no es necesariamente el mejor, sino el que sabe rodearse de los mejores.' Carla MONTERO, dixit. Eso si se trata de conseguir resultados de gestión, aunque al parecer en esos casos, los tiros van hacia otro lado… Y a las pruebas me remito. De acuerdo con una publicación de la ANF de finales del año pasado, por lo menos en 14 instituciones y empresas públicas desde las épocas de Evo Morales y luego Arce Catacora es decir aproximadamente 20 años, los interinatos primaron en el sector público; lo que con el actual gobierno y pese a sus promesas electorales, no ha cambiado en lo mínimo. Hace poco, llegamos hasta extremos tan pero tan grotescos que unos MASistrados del Tribunal Constitucional que habían perdido como en la guerra en las elecciones judiciales; no contentos con eso, asumieron indebidamente sus pegas y cuando se les estaban por acabar, le metieron no más y se auto prorrogaron. Hoy siguen impunes. Otros antes, como a su amo se le acabó la cuerda de su propia Constitución impuesta a sangre y fuego en La Calancha, le inventaron su 'derecho humano' a perpetuarse en la peguita. Si es que husmeamos hacia más abajo, huelo que la situación sería aún peor: los interinos o lo que se llamen pues hasta aparecen como titulares nombrados a dedo por su jefazo de turno de entre sus incondicionales que le atan sus watos -aquellos que tienen sus calzados flamantes, porque están siempre de rodillas- dispuestos a todo, priman en el estado y, así nos va… Ahora, una cosa es que la ley o la CPE sea taxativa en el mecanismo de nombramiento qué no se cumple por ejemplo por la ALP desde hace aaaaaños y otra, aún peor es que estando las condiciones dadas, se le meta no más y se use del dedo para no sólo incumplir la CPE y/o sus leyes orgánicas sino para probablemente hasta incurrir en delitos (resoluciones contrarias a la CPE y a las leyes y nombramientos ilegales); pues el legislador ordinario, aquel maloso que tipifica las conductas (acciones u omisiones) como delitos, así las contempla en el Código Penal. Si además el que le mete no más es el principal garante de legalidad del estado, tenemos la película -de terror institucional- completa. Los discursos de institucionalidad, son chistes que se cuentan solitos y los 'fiscalizadores' de la Asamblea Legislativa, bien gracias, viendo de palco de brazos cruzados disfrutando del burdo resultado que se presenta sistemáticamente en platea desde hace más de una década, aunque cambiando de personajes estelares y de reparto. Es que como escribió Agustín ECHALAR ASCARRUNZ : ' UNA DE LAS PRINCIPALES MISIONES DE UN JEFE DE ESTADO ES RODEARSE DE LA GENTE ADECUADA Y TENER UN LLUNKÓMETRO BIEN AFINADO'. Por mi parte: !!!Laaaarga vida al kilombo institucional!!! El autor es abogado constitucionalista
¿Meritocracia o dedocracia?: ¿kakistocracia?
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.