El gobierno británico estudia cómo responder a inundaciones, olas de calor, incendios, ciberataques, sabotajes e incluso ataques militares. Quién nos iba a decir que, en ... la era de la IA, en pleno siglo XXI, hay que almacenar sardinas y mejillones en lata. Vivimos, en palabras de Jesús Trelis -ayer, en La Dos de LAS PROVINCIAS-, en estado de emergencia permanente, con sensación de fragilidad. Más allá de catástrofes con potencial devastador, asustan la inestabilidad geopolítica, la inacción frente a los riesgos y el silencio en los momentos críticos. Sumemos las guerras híbridas, que combinan el componente militar tradicional con ataques destinados a desestabilizar a la sociedad. Natalia Chaban, catedrática en la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda) y experta en relaciones internacionales, me advierte: «Elvira, ten en cuenta en el diseño de la encuesta la incertidumbre geopolítica».
Trelis apunta a los gestores, a los que exige «talento, entrega y nobleza». Los ciudadanos somos la razón de ser de la acción política: los gobernantes deben protegernos y estar dispuestos a pagar el precio de liderar en tiempos oscuros. El Partido Conservador, con Winston Churchill a la cabeza, clave en la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, fue duramente castigado en las urnas en 1945, al terminar la contienda. Pero además somos, en emergencias, un gran activo. Precisamos alertas -el conseller de Emergencias anuncia avisos por teléfono de la CHJ-. Pero si nos llega bien la información (qué se espera de nosotros, qué hacer antes, durante y después), podemos contribuir a mitigar los riesgos. Hace unos días, el director de la escuela secundaria en Nepal puso a salvo a 900 alumnos en 10 minutos, frente a una inundación. Los ciudadanos tenemos una parte de responsabilidad y, con la información adecuada, también desplegamos talento, entrega y nobleza: lo demostramos durante la Covid.
Como parte del análisis, el Gobierno del Reino Unido ha pedido ya a los ciudadanos que preparen la despensa. La Unión Europea hizo una campaña en 2025 para promover los kits de emergencia. Con mucha polémica. En la Comunitat Valenciana, la falta de prevención se tradujo en días de miedo y oscuridad: sin electricidad, agua o comida. Para hacer frente a riesgos ambientales y geopolíticos, los expertos aconsejan tener en casa agua embotellada para unos días, papel higiénico, conservas, linternas, documentación, dinero en efectivo, pilas en buen estado, una radio. Y revisar periódicamente la caducidad. Actívese este otoño: lea las recomendaciones, haga la mochila y actualice su despensa.
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