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Luis Pérez Casanova

El Gobierno, el petróleo y la economía

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Creado: Actualizado: De no ser por la caída de la prima del dólar, (que extrañamente algunos economistas han tratado de satanizar por el impacto en algunos sectores), con el alza desbordante de los precios del petróleo y sus derivados, el transporte marítimo y otros componentes como resultado de conflictos internacionales, no se sabe cómo anduviera esa estabilidad económica y social que ha sido tan atractiva para la inversión extranjera y que el Gobierno trata de mantener sin importar los costos políticos. De 63.51 a que se cotizaba el dólar en enero de este año, últimamente ha caído por debajo del 60, con una reducción de alrededor del 7.6 y el 8.1 %. Esa reducción, que sectores oficiales atribuyen a los sólidos fundamentos de la economía, al loable desempeño de los entes generadores de divisas y al comportamiento del mercado internacional, ha tenido como resultado que se tengan que buscar menos pesos para las importaciones de petróleo y muchos otros productos. El buen manejo de la economía no solo ha merecido reconocimiento internacional, sino que ha llevado a gigantes como JP Morgan a resaltar la capacidad de resiliencia y anunciar un incremento de sus inversiones aquí, amén del auspicioso crecimiento del capital extranjero en sectores como la energía, el turismo y otros. Pero el panorama, de acuerdo con un funcionario, no está por completo despejado. Las perspectivas no dejan de ser brumosas. Ese funcionario explicaba que gracias al plan anticrisis con el cual se busca recaudar entre 40 mil y 50 mil millones de pesos, el Gobierno ha podido subsidiar los combustibles para evitar alzas en el transporte y en la canasta familiar. Decía que a finales de febrero el compromiso rondaba los 79.6 millones de pesos semanales en subsidios, pero que en la actualidad, a cuatro meses para concluir el año, la erogación supera los 30 mil millones de pesos. Pero el Gobierno, que reconoce que el subsidio escaló de preventivo a protección fiscal de proporciones históricas, comprende y está decidido a preservar la paz social por encima de las presiones políticas internas y foráneas. Con ese propósito son obvios los ajustes que caen por añadidura para no supeditar el interés colectivo a beneficios particulares. La responsabilidad en momentos tan críticos es determinante. Las autoridades, que con excepción del presidente Luis Abinader, no han sido dadas al diálogo ni la información, tienen que hacer más para que la población no solo perciba, sino que vea los nubarrones y entienda la realidad. Pocos conocen, por ejemplo, que el precio del barril WTI (West Texas Intermediate) entre el 27 de febrero y el 31 de agosto experimentó incrementos netos de 18.74 dólares, colocándose de 67.02 a 85.76 dólares por barril. Pero ahí no está todo. El costo de convertir ese petróleo en gasoil pasó de 25.95 a 75.65, una diferencia que ha absorbido el Gobierno. Y fue por el precio de ese petróleo que la inflación se incrementó en julio con relación a junio. Digan lo que digan, el Gobierno se ha empleado a fondo con un eficiente desempeño para preservar la estabilidad económica y social. Pero para que la población asimile la dimensión de los desafíos emanados del entorno internacional las autoridades tendrán que recurrir a todas las vías comunicacionales para edificarla antes de que la atmósfera pueda ponerse al borde del estallido.
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