Lo que nos faltaba: Teherán sitúa a Europa en su radio de acción militar ante la escalada regional. No tenemos bastante con Marruecos que también Irán amenaza. El tablero geopolítico entre Oriente Próximo y Occidente ha alcanzado una dimensión crítica. Fuentes de la inteligencia aliada y análisis estratégicos vinculados al régimen de Teherán han confirmado que Irán contempla la posibilidad de extender sus represalias militares hacia territorio europeo si la confrontación directa con Estados Unidos y sus aliados sigue escalando. Con Trump nunca se sabe. Se mete en todos los charcos internacionales y luego pretende que sean otros los que le ayuden a salir.
La amenaza ya no se limita a las fronteras de Oriente Próximo. El mando militar iraní ha puesto bajo análisis estratégico activos, bases e infraestructuras logísticas utilizadas por las fuerzas estadounidenses en el continente, situando al sureste de Europa como la zona de mayor vulnerabilidad inmediata.
La doctrina de seguridad de la República Islámica ha modificado sus parámetros de disuasión. Si nos atenemos a informes de inteligencia, países del flanco suroriental de la OTAN, con especial atención a enclaves en Bulgaria y bases operativas en Chipre, figuran en los planes de contingencia de Teherán como objetivos potenciales de represalia. El factor desencadenante de esta postura es estrictamente logístico. Teherán considera que cualquier nación que facilite su espacio aéreo, bases de reabastecimiento o instalaciones de apoyo para operaciones de Estados Unidos se convierte automáticamente en parte activa del conflicto. Ahí entra en juego España a tiro de misil.
El uso estratégico de instalaciones clave por parte de las fuerzas norteamericanas, ha acelerado las advertencias del régimen persa, que califica estos movimientos como una provocación directa a su seguridad nacional. La viabilidad técnica de estas amenazas no es subestimada por las cancillerías occidentales. El desarrollo sostenido del programa de misiles balísticos de Irán, sumado a su probada capacidad en la producción y despliegue masivo de drones de largo alcance, otorga a Teherán la capacidad operativa para alcanzar los márgenes orientales del territorio europeo. La prioridad de los mandos militares aliados se centra ahora en blindar las infraestructuras críticas. La diplomacia europea, por su parte, busca mantener abiertos los canales de comunicación para advertir a Teherán de las consecuencias irreversibles que tendría traspasar la línea fronteriza de la Alianza Atlántica.
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