LO PEOR
Lo peor no es que Astudillo se resista. Lo peor es que, en la 4T queretana, la democracia interna se vuelve una serie de mediciones que se pueden reabrir hasta que el socio menor quede conforme. Primero la encuesta de Morena. Luego 'la de la coalición'. Después, si hace falta, la de la paridad. Ese vicio tiene costo electoral. Querétaro no se gana con un acta de coordinador ni con una rueda de prensa en mantel vino. Se gana, o se pierde, cuando el votante entiende quién manda, con qué programa y con qué equipo. La unidad que se aplaude en la mesa no se verifica en la ausencia de quienes quedaron atrás. Y un movimiento que presume 'no mentir, no robar, no traicionar' no puede sostener al mismo tiempo dos verdades: que Nieto ya ganó y que todavía hay que medirlo. O la encuesta cierra el proceso, o el proceso convierte la encuesta en otro trámite. No las dos.
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