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Walter Spurrier Baquerizo

Walter Spurrier Baquerizo: Acuerdo de pronóstico reservado

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Los presidentes de los EE. UU. y Venezuela llegaron a un acuerdo sobre la explotación del petróleo venezolano durante 100 años. Se firmó en septiembre 2. Es de naturaleza tan irregular que cabe dudar que los firmantes alcancen su objetivo. Los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez llegan al poder mediante un acuerdo con el Gobierno americano para entregarle a su jefe, Nicolás Maduro, y ocupar ellos la Presidencia de la República y de la Asamblea, respectivamente. Ofrecieron un 'madurismo sin Maduro' aceptable a Washington. Lo insólito es que el plan fue revelado en detalle por el Miami Herald en octubre; entonces se dijo en círculos de Washington que los hermanos Rodríguez estaban involucrados en narcotráfico y que esta transición a un 'Cartel Lite' no era aceptable. Pero lo fue, y Maduro no hizo nada para frustrarlo. El plan se ejecutó en enero 3; comandos de EE. UU. capturan a Maduro y su esposa y se los llevan a Nueva York mientras Delcy ponía distancia saliendo para la isla Margarita. El acuerdo del presidente Trump por el crudo venezolano es con una dictadora de un régimen que reprime a la disidencia, que no reconoció su derrota electoral y promete mantener ese madurismo, traspasando su sumisión de La Habana a Washington. A los pocos días del arresto de Maduro, Delcy propone en la Asamblea una nueva ley de hidrocarburos, que se aprueba a fines de mes. Tomó quince días para que los adalides del socialismo del siglo XXI se despojen de las camisetas del Che y se calen gorras de MAGA, 'Make America Great Again'. Trump anunció que los contribuyentes estadounidenses no pondrían un solo dólar y tendría enormes utilidades. Lo que es exacto. EE. UU. traspasa los derechos adquiridos sobre 65.000 millones de barriles de los mejores campos petroleros a una empresa propiedad de Alejandro Betancourt, uno de los millonarios del chavismo, que fiscales federales de EE. UU. y autoridades de España y Suiza investigan por lavado de activos. A cambio, Betancourt entrega al Tesoro de EE. UU. el 35 % de las acciones de la empresa a título gratuito, el 20 % de la producción a precio de costo, y el 55 % del flujo de caja a ser controlado por Washington. De ese fondo, Washington asignará $ 200.000 millones para Venezuela a lo largo de 25 años, pero se los destinará al pago de la deuda soberana, no para que lo administre Caracas. Los fondos buitres que compraron los bonos venezolanos a precio de gallina enferma ya están volando en círculo. Las preguntas son: ¿será rentable para empresas petroleras de primer orden invertir en sacar ese crudo extrapesado cuando el Tesoro de EE. UU. se lleva 35 % de las utilidades sin aportar dinero (aportan la captura de Maduro y ese insólito acuerdo) y el 20 % de la producción a precio de costo sin contemplar el pago de regalías? ¿Podrá mantenerse Delcy en el poder a partir de enero 20, 2029, cuando EE. UU. posesiona nuevo presidente? ¿Tolerará el pueblo venezolano de manera indefinida la entrega de su riqueza petrolera? El contrato es a todas luces ilegítimo, y ningún presidente elegido por el pueblo va a quedarse con los brazos cruzados. Las empresas que entren a invertir bajo esas condiciones saben de la posibilidad de que un próximo gobierno venezolano desconozca esos acuerdos y confisque sus activos. (O)
Walter Spurrier Baquerizo: Acuerdo de pronóstico reservado
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