Víctor Hugo Pérez Nieto

El Evangelio según • El IMSS en tiempos del cólera y la 4T • Víctor Hugo Pérez Nieto

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Leía de varias rebeliones de personal del IMSS: una en Nuevo León, otra en el propio Siglo XXI por falta de cobertura, de personal, sobre carga de trabajo e insumos insuficientes entre otras cosas. También leí que en Oaxaca ya se definió que no habrá cobertura de ausentismos programados así como en otras muchas delegaciones. Estoy desconectado, en temporada vacacional, por lo que desconozco como vayan las cosas en Guanajuato, pero debo platicarles desde el inicio algo de lo que conozco muy bien: En el hospital donde laboro entré como sustituto en 2006, luego de eso, en 19 años de antigüedad efectiva, no volví a saber lo que era tener un suplente porque el IMSS en lugar de avanzar hacia adelante, comenzó a desandar camino. El declive no comenzó con la 4T, y eso es justo aclararlo. Se comenzó a sentir más con los del grupo Atlacomulco. Para evitar la carga de trabajo yo solo, decidí aceptar un puesto directivo por 4 años que se me pasaron con la rapidez que se pasarían 4 minutos, pero debajo del agua. Y es que el nivel 053 de confianza que ocupé no era económicamente viable para mí como especialista quirúrgico. Eran prácticamente 24 horas de trabajo los 7 días de la semana dentro de una secta coercitiva donde te lavan en cerebro y, si no haces lo que ellos dicen, a pesar de tus convicciones, te hacen creer que no eres lo suficientemente bueno o duro para el puesto que desempeñas. No existe ningún otro estímulo aunque la leyenda urbana diga lo contrario. Por eso, aunque no salga de tus bolsillos, niegas citas, recetas, pensiones o incapacidades a pacientes que realmente lo requieren. No tienen en cuenta que el director de hospital da la cara, y los pacientes no solamente son derechohabientes, también son seres humanos. Y si vives en una ciudad chica donde todos te conocen desde niño, la cosa se complica aún mas. Al final, el darme cuenta que por hora trabajada ganaba menos de la mitad que de adscrito de 6.5 horas (aún cuando me pagaban el doble en nómina) y que no podía irme a reponer al medio privado de esa merma, me obligó a dejarles la chamba. Afortunadamente aprendí muchas cosas que ignoraba la perriza común y corriente. Por ejemplo, que las quejas por falta de material o sobrecarga de trabajo no son responsabilidad del trabajador, sino de los directivos, solo que hay que dejarlo recalcado por escrito para que luego un juez no te lo cobre a ti. La cláusula 22 Bis del CCT vigente en cuanto a Cobertura y Revisión de Plantillas, establece que el Instituto debe cubrir oportunamente con trabajadores de base o sustitutos las vacantes temporales o definitivas, conforme a los Reglamentos de Bolsa de Trabajo y Escalafón. También señala que las Comisiones Mixtas de Revisión de Plantillas deben verificar la cobertura permanente de las plantillas autorizadas e identificar áreas con sobrecarga de trabajo o necesidades de reestructuración. Tampoco se pueden ver a 2 o 3 o más pacientes en un mismo momento y espacio y en distintos servicios como quisieran los jefes, y ahora con la digitalización de las notas, es más fácil comprobar y auditar el trabajo que se hace en un horario de contrato. Obligar a lo imposible es acoso laboral, solo debe quedar todo asentado en expedientes. No te hagas amigo de los jefes porque ellos no son amigos tuyos (ya platiqué lo de la secta coercitiva) y cuando les den una orden que atente contra ti la van a cumplir y te vas a tener que defender. Al IMSS le saldrá más caro su ahorro. El austericidio es la máxima expresión de la eficiencia suicida. Se ahorra tanto que, al final, la institución no solo es incapaz de operar, sino que se convierte en un artefacto explosivo de alto costo social. Un fracaso rotundo de la gestión. Afortunadamente cuando regresé a mi especialidad ya tenía a otro compañero de infortunio. Eso me hizo no tirar la toalla. Ahora lo único que me motiva a seguir es saber que yo sí me voy a jubilar si no me muero en el empeño, y las nuevas generaciones no. Entiendo bien porqué renuncian. El saber de más me a traído también más acoso, y por mi oficio de escribir, ¡ni se diga! Afortunadamente he salido triunfante hasta ahora. Pero eso sí, asevero dos cosas: me tocó trabajar en lo que queda del IMSS y ver como cada vez se pierden mas derechos, aumenta la carga de trabajo y se complican las cosas (nos encaminamos hacia la misma suerte que el extinto Seguro Popular). Y la segunda cosa de la que estoy seguro es que tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. Aún no se si yo ya estoy roto o próximo a quedarme en el pozo.
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