El pronosticado triunfo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones celebradas en el land germanooriental de Sajonia-Anhalt se confirmó ayer, con una victoria histórica y abrumadora pero que la deja a las puertas de la mayoría absoluta. El resultado supone una conmoción para Alemania, una sacudida política de enorme alcance ya que el país ve como la extrema derecha avanza. Solo la aplicación, una vez más, del Brandmauer o 'cortafuegos', equivalente del cordón sanitario, impuesto por el resto de partidos y que hasta ahora la ha mantenido aislada en el espectro parlamentario, puede dejar a la AfD de nuevo fuera de la gobernación.
La AfD, liderada por Ulrich Siegmund, ha obtenido el 44% de los votos, casi duplicando sus resultados de hace cinco años. La CDU del hasta ahora presidente Sven Schulze, en cambio, se ha hundido y ha perdido la mitad de sus votos, quedando en menos del 18%, un resultado que coloca bajo mucha presión a los democristianos de Friedrich Merz a escala federal, y que deja al canciller en una situación muy delicada. El socialdemócrata SPD ha resistido con un 9%, en la misma franja que la izquierdista Die Linke y Los Verdes, gran sorpresa, mientras que los liberales quedan fuera del parlamento.
El BSW –izquierdista prorruso– superaba anoche el umbral del 5%, que marca la entrada en el parlamento, y esto podría dar la llave del gobierno a la AfD. Si, como dijo en su día, se abstuviera en tercera votación de la investidura (que requiere mayoría simple), entonces la AfD sí podría gobernar. Sería el primer estado federado gobernado por la ultraderecha desde 1945.
El ultra Siegmund logra una victoria histórica en Sajonia-Anhalt y tiene una opción de gobernar
La batalla por el gobierno ya empezó anoche. Alice Weidel, colíder de la AfD, afirmó que su partido ha recibido un mandato para gobernar y ofreció a la CDU colaborar. La respuesta de la formación conservadora fue inmediata: la CDU no colaborará con fuerzas que considera extremistas. Los democristianos solo podrían contrarrestar el empuje de la extrema derecha sumando el apoyo del resto de los partidos, incluida Die Linke.
Sajonia-Anhalt ha perdido desde 1990 una cuarta parte de su población. Es una región en declive y el land más envejecido de Alemania. Tiene el PIB per cápita más bajo de todos los länder alemanes. Ingredientes ideales para la extrema derecha. Pese a ello, muchos de los votantes de la AfD no son nacionalistas ultras sino alemanes desencantados que creen llegado el momento de agitar un sistema que consideran caduco, un statu quo que creen que les margina, por lo que han apostado por una alternativa que, piensan, dará respuesta a su enfado y su frustración por sus condiciones de vida.
La AfD es un partido xenófobo e identificable como prorruso. Su sección regional en Sajonia-Anhalt ha sido clasificada por los servicios de inteligencia alemanes como una organización 'confirmada de extrema derecha'.
La CDU se desploma con una derrota que acentúa la debilidad del canciller Friedrich Merz
La AfD es la fuerza política dominante en la antigua RDA y en dos semanas puede volver a demostrarlo en los comicios que se celebrarán en Mecklenburgo-Antepomerania, otro land del este donde también se le pronostica la victoria, con un 36% del voto. La AfD tiene ramas más radicales que otras y la de Sajonia-Anhalt está considerada como una de las más extremas.
Esto se debe, en parte, al discurso que ha esgrimido el propio Siegmund. Más allá de promover una política migratoria especialmente dura y aumentar masivamente el control estatal sobre las personas de origen extranjero, ha apostado por implantar una 'nueva política cultural patriótica' y retirar las subvenciones a lo que considera expresiones culturales antialemanas. De todas maneras, Siegmund lo tendría difícil para cumplir sus promesas de deportaciones y patrullas ciudadanas aunque gobernara, ya que esas son decisiones competencia del Gobierno federal, no de un estado federado.
La victoria de la AfD es el mayor avance logrado por un partido en unas elecciones alemanas desde la Segunda Guerra Mundial. Es una sacudida política que tendrá serias consecuencias en Alemania y en Europa. Su avance debilita todavía más al Gobierno de Merz, que encabeza una gran coalición de democristianos y socialdemócratas que no ha logrado relanzar la economía, las disputas entre socios son frecuentes en materia de gasto social y cada fracaso electoral le hace perder autoridad política. El canciller Merz, con año y medio en el poder, ha caído a unos niveles de desafecto entre sus conciudadanos insostenibles para su Gobierno y para la CDU. Alemania vivió ayer un terremoto político tan esperable como preocupante, y no solo para el Estado germano.
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