FE

Fernando González Macías

Solo dos de quince

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Un nuevo modelo de financiación autonómica echa a andar, pero no irá muy lejos. El Gobierno de Sánchez logró que el Consejo de Política Fiscal y Financiera —donde tiene la mitad de la representación— aprobase por la mínima su propuesta para modificar un sistema que lleva 14 años caducado, desde tiempos de Rajoy. Solamente apoyaron la propuesta Cataluña, la gran beneficiada, y Canarias, que mantiene sus peculiaridades fiscales y recibe más recursos por su hecho diferencial, la insularidad. Las autonomías que gobierna el PP se oponen, al igual que las otras dos socialistas, Castilla-La Mancha y Asturias, partidarias todas del borrón y cuenta nueva. En palabras del conselleiro Corgos, Galicia acudió por sentido de la responsabilidad institucional, aún consciente de la inutilidad práctica de la reunión, de la que además no se esperaba nada bueno para la comunidad gallega, que en virtud de esta reforma pasaría de estar financiada ligeramente por encima de la media a ser la tercera más desfavorecida, al perder peso dos factores clave: envejecimiento y dispersión poblacional. Tanto los que están a favor del acuerdo que en su día alcanzaron la entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el líder independentista catalán Oriol Junqueras, como quienes están en contra, dan por seguro que la discutida iniciativa no saldrá adelante. No llegará a entrar en vigor. Después de que le dé luz verde el Consejo de Ministros ha de tramitarse en el Congreso. Y allí encallará, porque los números no dan. La Moncloa no está en condiciones de imponer su modelo, que ni siquiera es del gusto del otro socio catalán de Sánchez, Junts, a pesar de estar hecho a medida de los intereses de Cataluña, según creen los que se sienten perjudicados. En cualquier caso, nunca antes una propuesta de reforma de financiación autonómica se llevó a trámite parlamentario con semejante grado de contestación y sin el mínimo consenso necesario para su aprobación. En esto el Bloque no respalda al Gobierno de Sánchez. Los nacionalistas aplauden la quita de la deuda y reprochan al Gobierno gallego que la rechace. Sin embargo el retoque del modelo de financiación no les gusta. "No nos vale, discrimina a Galicia", dice Ana Pontón. "Es injusto", asegura el diputado Néstor Rego, que coincide con el conselleiro de Facenda —y con los expertos del Foro Económico, por ejemplo— en que empeora los parámetros clave para la comunidad gallega. En San Caetano confían en que la actual mayoría del Congreso lo rechace y que sea en la próxima legislatura, ya con un Gobierno del PP, cuando se elabore un nuevo modelo, con un gallego en Moncloa, lo que de entrada resulta tranquilizador. Entre tanto, virgencita, que me quede como estoy. El BNG por su parte seguirá defendiendo algo parecido al concierto económico para que "Galicia tenga la llave de su dinero" y se acabe lo que considera "un expolio fiscal". "Lo que no sea soberanía financiera es maquillaje", sentencia Rego, desafiando a la mayoría de los expertos. A casi todos. Un alcalde octogenario y ochentero Abel Caballero, que en la década de los ochenta ya estaba en la primera línea política —llegó a ministro con Felipe González— acaba de acceder a la condición de octogenario. En la celebración pública de su cumpleaños el alcalde vigués reiteró su intención de presentarse a las elecciones municipales del año que viene y a las de 2031. Pretende llegar a los noventa ocupando el cargo al que accedió en 2007. Para eso tendría que concurrir a las urnas en 2035. Aunque no lo diga expresamente, se da por hecho que se irá a su casa en cuanto tenga que entregar el bastón de mando. Nadie le imagina, a su edad y con su trayectoria, como portavoz en la oposición. Lo indudable es que en las victorias de Caballero las siglas del PSOE son lo de menos, al igual que la composición de la candidatura que él encabeza. Según afirma el propio alcalde, lo que triunfa es una idea de ciudad que la mayoría de los vigueses identifican con la persona y el personaje, de un toque un tanto ochentero, que encarna Don Abel. El alcalde vigués es el segundo de mayor edad entre los de todas las grandes ciudades españolas. Solo lo supera el de Málaga, el popular Francisco de la Torre, de 83 años, que ya ha anunciado que no se presenta a la reelección. En Galicia hay una decena de alcaldes que llevan en el cargo más de 40 años, desde las primeras elecciones municipales democráticas, las de 1979. Casi ninguno aspira a 'recuncar' en 2027. La edad media de los alcaldables sigue siendo muy alta. Las dirigentes de los partidos políticos aseguran estar por la renovación y el rejuvenecimiento de los gobiernos municipales, pero les cuesta pedir a sus veteranos regidores que dejen paso a candidatos más jóvenes. Tienen que ser ellos mismos los que den un paso atrás o un lado. Y, como son muy suyos, cuando lo hacen —siempre a su manera— se encargan de designar a sus sucesores, sin admitir injerencias, ni casi sugerencias. Otra vez el despilfarro mobiliario Siempre se dijo que uno de los factores clave en la derrota del bipartito PSOE-BNG en 2005 fue la imagen pública de dispilfarrador que se transmitió del Gobierno de Touriño y Quintana por el alto coste de la reforma parcial del bloque central de San Caetano, con un coste superior a los 2,2 millones, por lo caras que se pagaron, en tiempos de grave crisis económica, sillas y mesas "de lujo" para amueblar las dependencias remodeladas. Casi 20 años después, ahora es el Bloque el que denuncia públicamente al ejecutivo de Rueda por una licitación de 2,1 millones en mobiliario para las nuevas dependencias de la sede central de la Xunta, las levantadas en el solar que antes ocupaba la estación de autobuses. Según los nacionalistas, se pagarán 450 euros por cada una de las 610 sillas ergonómicas, 400 por las de confidente o 180 por perchero. Los sillones de dirección salen a más de 1.000 euros. El diputado Iago Tabarés considera que se trata de mobiliario de alta gama para un uso funcional y también habla de despilfarro. Como en su día el PP de Feijóo, entonces en la oposición, pero, eso sí, con un lenguaje menos cargado de bombo descalificador. Los nuevos embalses, el último recurso En plena sequía de agosto la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, planteaba la necesidad de que Galicia contase con nuevos embalses ante la escasez de agua. Ahora, un subordinado suyo, el responsable de Augas de Galicia, apela a dar prioridad a la reducción de fugas y a las mejoras en las redes de distribución, que son de competencia municipal. Para Roi Fernández, construir nuevas presas para retener el caudal de los ríos sería "el último recurso". En una comparecencia parlamentaria, señaló que la Xunta estudia la captación de aguas subterráneas y fomentando la reutilización del líquido elemento en procesos industriales o en el campo. La energía del viento contra la inflación La Asociación Eólica de Galicia, que preside Manel Pazo, advertía esta semana que el encarecimiento de la energía es uno de los factores que más ha influido en el último repunte de la inflación. La patronal gallega del sector eólico sostiene que en el caso de nuestra comunidad el brote inflacionario "se habría aliviado notablemente si se hubiesen instalado los 3.000 megavatios eólicos que siguen encomendados a la providencia", en referencia a lo que denomina "limbo judicial" en el que se encuentra un centenar de nuevos parques de aerogeneradores pese a "las sentencias favorables del Tribunal Supremo y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea".
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