La minería ilegal asesina, extorsiona y envenena al país. El violento secuestro de Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de sus cuatro acompañantes en la madrugada del domingo tienen como telón de fondo a este cáncer, que no ha parado de crecer, y la captura de 'Jhonsson Pulpo', el cabecilla de Los Pulpos, no detendrá su avance.
'Yo vengo del futuro', me dijo hace tres años el mexicano Fernando Eguiluz, gerente general del BBVA en el Perú, advirtiéndome que nuestro país había tomado la misma ruta de criminalidad y violencia que México, un país tomado por los cárteles.
Nadie debería sorprenderse. Lo de Trujillo –falso operativo policial, fusiles de asalto, rescate millonario, cuatro ejecuciones para no dejar testigos– no cayó del cielo. Se construyó, año tras año, con la complicidad activa de nuestra clase política.
El Reinfo, que debía formalizar a los mineros artesanales, terminó siendo su escudo legal. Y no por accidente: el Congreso que se fue amplió su vigencia una y otra vez –en el 2019, 2021, 2024, junio y diciembre del 2025– con votos de casi todas las bancadas, incluida la del partido que hoy gobierna. Cada extensión fue un cheque en blanco para que Los Pulpos y La Jauría consolidaran su control sobre Pataz sin miedo a la ley. De 84.318 inscripciones, casi el 80% terminó suspendido y apenas 2.200 se formalizaron de verdad. El resto operó, y sigue operando, protegido por ese papel.
Los gobiernos de turno tampoco pelearon en serio. La minería ilegal no es discreta: se ve desde el aire, se mide en toneladas de mercurio vertidas en la Amazonía, se cuenta en fosas comunes. Y, sin embargo, más de una investigación periodística ha documentado cómo este negocio recluta no solo congresistas, sino policías, militares, jueces y fiscales. No es un puñado de corruptos aislados: es la captura sistemática de cada una de las instituciones llamadas a combatirla.
Por eso el oro ilegal ya mueve más dinero que la droga. Según el FMI, entre el 2021 y el 2025 las investigaciones financieras con la minería ilegal como delito precedente representaron casi el 60% del valor investigado, frente al 8% del narcotráfico. El propio fondo ubica a Trujillo, junto con Lima y Juliaca, como uno de los centros donde se lava ese dinero, lejos de la extracción.
Los Pulpos no nacieron como cártel del oro; empezaron cobrando cupos en El Porvenir, Trujillo. Pero encontraron en Pataz lo mismo que los cárteles mexicanos hallaron en Michoacán hace una década. Con una importante diferencia: mientras la droga hay que esconderla, el oro se blanquea en el mercado formal. La transición de extorsionadora a socia del negocio, documentada por la Fundación para el Debido Proceso, ocurrió entre fines del 2022 e inicios del 2023, cuando a los mineros que no repartían ganancias los amanecían flotando en el río.
Por eso la captura de 'Jhonsson Pulpo' en Bolivia, aunque el Gobierno la venda como golpe histórico, no cierra nada. Lo dijo el propio fiscal que investiga estos casos: mientras haya oro ilegal y dinero disponible, otros ocuparán ese espacio. Ya pasó con Los Parqueros y La Gran Alianza: cayeron sus cabecillas y los reemplazaron en días.
Eguiluz no hacía una metáfora: describía una ruta que ya conocía. A México le tomó una década recorrerla; a nosotros nos está tomando dos o tres años, porque cada Congreso, cada gobierno y cada institución corrompida en el camino se encargó de allanarla.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
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