ÁN

Ángela Labordeta

Miles de corazones marroquíes

Image
Había una historia que de niña me perturbaba y me impedía conciliar el sueño. La historia la contaban las chicas más mayores a la luz de la luna, mientras yo creía oír el aullido de los lobos en un lugar indefinido del bosque que se extendía más allá de las laderas y rozaba la misma línea del cielo. Las chicas mayores, recuerdo, la contaban entre susurros y lo que más les gustaba era cuando se escuchaba nuestro grito, el de las más pequeñas, al no poder controlar el miedo y entonces se extendía el silencio y abrazada a mi saco de dormir, esperaba a que llegase el nuevo día y que aquellos hombres malos de los que hablaba la historia no existieran y si existían que yo tuviese la fortuna de no cruzarme jamás con ellos. No sé por qué, pero viendo las imágenes que desde el pasado 30 de julio nos muestran la desesperación con la que miles y miles de personas abandonan su país para alcanzar suelo español, me he vuelto a acordar de esa historia, porque imagino que esos miles de corazones marroquíes han aullado a la luz de la luna, han sentido miedo al saber que el mar podía engullirlos y esperanza al pensar que al pisar la arena cálida de Ceuta todo podía cambiar, hasta comprender unos cuantos días después que el sueño es pesadilla y que no hay luz al otro lado y que alguien los engañó y abandonó a su suerte. Hombres malos que, como en el cuento de mi infancia, no se detienen y dejan que las madres sufran, que los padres recen, que los niños lloren, que las niñas mueran y que todo sea un tipo de ofrenda dantesca buscando la libertad, esa que su país les niega y que España no puede ofrecerles. En estos 35 días se ha hablado mucho acerca de si el Gobierno de España ha estado a la altura y claro que no ha estado, porque es imposible detener el sueño de miles de corazones que anhelan lo que pasa a tan solo unos kilómetros de sus casas en un país donde todavía se puede vivir, trabajar, respirar, pensar, criticar, votar, opinar y soñar con un futuro digno. También se ha hablado mucho sobre si Marruecos es responsable directo o indirecto de lo que ha sucedido y claro que sí y lo es, no tanto por si organizó o no la invasión a Ceuta, algo que se acabará sabiendo, sino porque miles de corazones marroquíes sueñan todos los días con huir de su país, dejar atrás su patria y a su familia y acariciar el sueño español mientras se abrazan a su pequeño saco de dormir que es una baliza en medio del mar de su esperanza. Nada más desolador mientras Ceuta llora, tiene miedo y se siente abandonada.
Miles de corazones marroquíes
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.