Ciertas circunstancias nos ubican en posiciones poco cómodas mientras tratamos de arreglar nuestro mundo. Es cuando evadir responsabilidades no funciona, lo sano es aprender a 'acomodarnos' temporalmente en medio de la incomodidad, recordando que nada es para siempre. No es que te acomodes a la mediocridad o al rechazo, se trata de que mientras sales de esto trabajes con fe, evites errores y te enfoques en lo que cuenta! Entendamos que los retos también deben ser vistos como oportunidades disfrazadas, Sobretodo cuando sabes que no hay opción, entonces acepta las reglas del juego para luego aprender a ganar. Mejor dicho, procura no evadir desafíos y busca un modo para llegar a la meta. Las sorpresas como los 'de repente' no piden permiso ni tampoco tu opinión por ello, ¡abre tus alas mientras procuras que se entere tu corazón!
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